Los conejos libidinosos

Marzo 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El Papa Francisco es un ser humano con todo lo bueno y algo de lo regular que todos llevamos a cuestas y que las gentes de mala índole critican sin ver la viga en sus propios ojos.El tema de los conejos y su multiplicación es maravilloso, yo que he estado vinculado a Profamilia desde hace muchos años y que vi a mi padre abrirle la puerta al control de la natalidad en las clínicas y hospitales del Estado, no puedo menos que regocijarme de esa feliz comparación que me hizo recordar algo que oí en el colegio hace muchos años cuando la profesora de ciencias naturales nos contaba un día lo ocurrido con ocasión de la introducción de conejos y liebres en Australia y el drama no fue poca cosa: se reprodujeron como lo hicieron los colombianos hasta hace pocos años hasta cuando bajamos de una tasa de crecimiento de 3,8 a una de 1,3, la actual; en la India el índice parece seguir por encima del 4%.¿Qué pasó en Australia? Que hubo una masiva movilización con estímulos económicos por conejo muerto y aún hoy se controla la especie.Las pestes y las guerras, las hogueras cristianas para acabar con brujas, no católicos (a los protestantes también había que asesinarlos) contribuyeron en algo a frenar la orgía reproductora de las gentes y también lo hicieron las dos guerras mundiales; todo ello fue un factor temporal de control puesto que está probado que con posterioridad a plagas, epidemias y otros hechos de destrucción masiva, suele haber un incremento en la tasa de natalidad y es ahí donde debe y así ocurrió, surgir el tema del control con las píldoras del mes, la del día siguiente y el condón, todas formulas sanas y que supongo que al Dios de los católicos le deben importar un bledo, lo mismo que el celibato eclesiástico, y el pleno disfrute de los sacramentos que tanto hizo gozar a papas también libidinosos (y no a sólo Alejandro VI).La lucha contra el desmedido crecimiento de la población, el sida y otras enfermedades venéreas es bastante más importante que toda la ‘dialéctica’ católica que se está tropezando con un Papa que parece haber dejado de lado las monsergas de los párrocos ignorantes auncuando tropiece constantemente con la prehistórica curia vaticana, las beatas no pensantes, los procuradores influenciados por las dos categorías anteriores y otros cavernícolas que creen poder inmiscuirse en la vida de los demás y juzgarla para condenarla cuando no es de su incumbencia; lo grave es que tiene su raíz y su apoyo en el Estado colombiano, que es laico, así políticos y funcionarios, curas y rezanderas traten de volver a épocas sangrientas de nuestra historia que dejaron un manto de ceniza y muerte por cuenta de buena parte del clero colombiano.Por cierto que después de haber escrito dos o tres columnas sobre el “cisma de 1942” leí un modesto folleto que se publicó en 1962, parece que por monseñor Franco Arango con el visto bueno de los monseñores José Restrepo Posada (censor delegado) y Emilio de Brigard (arzobispo auxiliar de Bogotá), que contiene una semblanza de monseñor Ismael Perdomo, arzobispo que fue de Bogotá hasta 1950 y víctima inocente de Laureano Gómez, quien muy posiblemente fue quien entorpeció el proceso de canonización del prelado que no ha tenido ningún desarrollo desde 1962, fecha de la publicación, y hasta hoy. Resulta interesante que al mismo Laureano, ya como presidente electo en 1950, le tocó asistir junto con su esposa y con Ospina Pérez y doña Berta, al entierro del “siervo de Dios”. ¿Recordaría el daño que le hizo? ¿Se arrepentiría? No lo creo pues la escala de valores fanáticos de que hizo gala durante su vida no le permitía reconocer su error.

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