Los abusos diarios

Diciembre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

¿Quiere ver uno de sus canales favoritos en la televisión satelital o por cable y encuentra que lo eliminaron? ¿Desea ver un programa que lo distrae y lo tienen varias semanas viendo repeticiones de los viejos episodios? ¿Encuentra que uno o varios canales están transmitiendo únicamente en inglés? ¿Sus canales normales están transmitiendo pornografía (gratis) a las 10 de la noche? ¿Lo agobia la publicidad que dobla la duración de una película (5 minutos de cine y 10 de publicidad)? ¿Los nombres de los programas no corresponden a la programación que se está transmitiendo? ¿Ocurre lo mismo en los Estados Unidos? ¡Está en Colombia! Creo que estas preguntas y muchas más se hacen los televidentes y nadie protesta, ni la Comisión Nacional de Televisión, que parece no servir para nada, no hace, en efecto, nada. ¿Tiene o no facultades para reprimir el abuso?Yo soy usuario de dos sistemas: cable en Bogotá y satélite en Boyacá y ambos pecan por lo mismo, entre otras cosas porque ofrecen casi los mismos canales. ¿Durante cuánto tiempo pasaron repetitivamente los excelentes episodios del Inspector Morse? Y ya muerto él, supongo que también por aburrición, reiniciaron la proyección. Cuando lo remplazaron por su discípulo Lewis se revivió mi interés, pero llevo meses recibiendo los mismos episodios semana tras semana.Y lo mimo ocurre con Dr. House o Dr. Martin, excelentes producciones inglesas que nos siguen ofreciendo sólo con capítulos viejos y las mismas propagandas de detergentes, o depiladores para mujeres, cuando no dan una propaganda de pornografía argentina.Lo triste de todo es que los usuarios siguen pagando la misma tarifa que corresponde a comprar por el mismo precio un Renault nuevo o un Renault 4. Este es un abuso intolerable y una estafa a los miles de usuarios del sistema, pero los colombianos somos el país más feliz del mundo (según los estudios de entidades internacionales) porque nos hemos acostumbrado a que nos maltraten las empresas de televisión, los gobiernos, los políticos, etc… etc…Porque, hablando de abusos, ¿habrase visto el de la venta de boletos para cine y otros espectáculos? Llame usted a reservar una boleta para cine y le cobran una comisión por guardársela; pero lo más grotesco es que si la compra por teléfono con su tarjeta de crédito, y ya es suya, también le cobran por tenerla en taquilla, lo cual no ocurre en ninguna parte del mundo. Ahora bien, es también común que para otros espectáculos como ópera o conciertos le vendan la boletería –en ocasiones toda- a un intermediario, sin dejar parte en taquilla; aquél le cobra una comisión elevada por vendérsela.El esquema de la venta por intermediario, sin alternativa, nos trae a la memoria los peajes: en efecto, es norma en los países civilizados -grupo al cual no pertenece Colombia- que sólo se cobra peaje cuando el usuario puede viajar por una vía alterna buena, aun cuando de inferior calidad, es decir, se paga por usar algo muy bueno, magnífico, pero existe siempre la posibilidad de no pagar viajando por una carretera secundaria, pero buena, como es el caso de Florida donde se paga por el Turnpike pero se viaja gratis por la A1A.Aquí no es así, en beneficio del concesionario incluyendo a aquellos que incumplieron sus contratos y además ganaron las demandas contra el Estado que no sabe defender los dineros de los particulares y, en ocasiones, inclusive cuando no han terminado los trabajos que justifican el pago del peaje mismo.Ni con viagra mejora la impotencia de los pobres colombianos, que no saben qué hacer ni cómo quejarse y que, además, presumen con razón que toda gestión será inútil.

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