¡Ley de tierras!

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Me ha llamado profundamente la atención que en medio de la euforia...

¡Ley de tierras!

Agosto 28, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Me ha llamado profundamente la atención que en medio de la euforia legislativa de la administración Santos no se hayan recordado, y supongo que tampoco utilizado como referencia, las leyes 135 de 1961 de Reforma Social Agraria y la ley 1 de 1968 sobre el acceso de arrendatarios y aparceros a la propiedad de la tierra. Agreguemos que precisamente en este año se cumplen 50 años de la primera de ellas que junto con la segunda y el esfuerzo realizado en la creación de las asociaciones de usuarios campesinos que luego habría de unificarse en la Asociación Nacional (Anuc) que impulsó Lleras Restrepo, que tuvo como uno de sus principales y entusiastas adeptos y organizadores a ese gran liberal que fue Apolinar Díaz-Callejas, configuraron una política coherente que despertó la ira de los latifundistas sin alma que han manejado el país desde la colonia y acabaron sepultando las ambiciones políticas y de reforma social de Lleras.Creo haber ya narrado que cuando tuve la interesante experiencia de debatir múltiples temas con las Farc en las ya lejanas y calumniadas épocas del Caguán, el difunto Reyes, que dirían los campesinos y el presidente Correa, planteó el tema agrario, habiéndolo yo callado con el recuerdo de quien había dedicado enormes esfuerzos desde comienzos de los años 30 a buscar la reivindicación de los campesinos colombianos; y me dijo Reyes, “le doy la razón, y si la reforma agraria hubiera podido desarrollarse como estaba previsto, posiblemente el país no estaría atravesando la situación que vivimos”. Algo similar me ocurrió con la gente del ELN en la cárcel de Itagüí.En efecto, como lo han escrito todos los analistas serios, los problemas de tenencia de la tierra nacen de “despojo a los indios que las explotaban… o entregando a unos pocos privilegiados grandes extensiones de terrenos baldíos. Millones de hectáreas fueron adjudicadas por reales cédulas de la Corona española. A veces se tomaron precauciones para que los indios no fueran desposeídos pero la concepción original de la ‘encomienda’, por ejemplo, fue burlada por los inmigrantes y las oligarquías criollas que se fueron apoderando de las tierras mejores en tanto que los indios eran reducidos a laderas que han empobrecido por la erosión”… (Lleras Restrepo citado por Apolinar Díaz-Callejas: Colombia y la Reforma Agraria).Si analizamos con cuidado la vida republicana de Colombia veremos cuán cierto es el anterior análisis. Algunos pensamos que este tema, junto con la constante discusión sobre federalismo y centralismo, y la cuestión religiosa que tiende a cobrar importancia en estos tiempos, son los tres elementos principales que han generado violencia y fraccionamiento del país.Regresando a la Reforma Agraria, y para recordación de quienes no conocen la trayectoria del tema que es inseparable de la función social de la propiedad (1936) y el Estado Social de derecho, Carlos Lleras Restrepo inició su lucha por adelantarla en los años 30 desde la Secretaria de Gobierno de Bogotá y la Cámara de Representantes, lo mismo que como ponente de la reforma constitucional de 1936.Siendo Alberto Lleras presidente, Lleras Restrepo acordó con él redactar e impulsar una ley que permitiera redistribuir la tierra con base, fundamentalmente, en su utilización, en las obras de regadío y drenaje que adelantase el Estado y en los derechos de arrendatarios y aparceros. Creó el gobierno el comité de Reforma Agraria que Lleras presidió y que se integró con lo que hoy se llamaría “las fuerzas vivas de la nación”: partidos políticos paritarios, Iglesia, Fuerzas Armadas, gremios, sindicatos, etcétera. De ella y de difíciles negociaciones nació el proyecto que luego aprobó el Congreso como Ley 35 de 1961, lo que representó un doloroso parto, pues los terratenientes que han manejado tradicionalmente las cámaras sabotearon el proyecto en todas las formas, conjuntamente con sectores reaccionarios del Partido Conservador, en una especie de Tea Party oligárquico y fascista como el que afecta a los Estados Unidos actualmente.La ley salió, se creó el Incora y comenzó una febril actividad alrededor de los distritos de riego y la expropiación con o sin indemnización de tierras incultas o que hacían parte de un proyecto específico de mejoras. Ya veremos en que acabó este meritorio esfuerzo.

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