Las vagabunderías del Banco Vaticano

Las vagabunderías del Banco Vaticano

Marzo 31, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Con ocasión del retiro de Benedicto XVI algunos periodistas de agencias internacionales han mencionado entre las causas de aquél los malos manejos del llamado Banco Vaticano (Istituto per le opere di religione), como si fuera una novedad, lo cual me confirma que ni por allá ni por aquí los plumíferos saben algo de algo; lo cierto es que saben poco de todo, asunto grave para la democracia.De hecho, el ‘Banco’ lleva décadas de vivir en medio de una escandalosa corrupción casi tan grave como la pedofilia y la vergonzosa complicidad del Vaticano y de los obispos para esconder la verdad sin sancionar el pecado.Fui yo abogado de los bancos colombianos en el escándalo del Banco Ambrosiano, el cual estuvo tan vinculado a ese pequeño Estado autocrático, y eso en la década de los 80, es decir 30 años antes del “valeroso” descubrimiento de estos jóvenes analfabetas.Dirigía el Banco el norteamericano monseñor Marcinkus, que había acompañado a Colombia a Pablo VI en 1968 en calidad de -diría yo- guardaespaldas pues siempre estaba de pie detrás del Papa donde su gran tamaño lo hacía bien visible.Pues bien, cuando reventó el escándalo del Banco Ambrosiano cuyo presidente apareció colgado en Londres del puente de Blackfriars, aparece Marcinkus como miembro de la Junta Directiva de esa entidad financiera que había estafado a buena parte de los grandes bancos del mundo. En ejercicio de mi oficio revisé muchas actas firmadas en Liechtenstein –reconocido paraíso fiscal- por nuestro conocido Marcinkus.En las correspondientes reuniones apareció con claridad cómo se planeó y ejecutó el delito al cual, además del Vaticano, estaba vinculado una logia misteriosa (que convivía con nuestra honesta iglesia católica) y algunos financistas de cierta reputación que fueron encarcelados en Suiza en ciudades lejanas entre ellas, pero que, ¡oh milagro! se suicidaron el mismo día.Marcinkus hijo prodigo del paisillo, logró escapar y conseguir refugio en él; contra este nefasto personaje se habían emitido órdenes de arresto por varios gobiernos y creo que hasta una circular roja de la Interpol.Pero nada sirvió: la Policía italiana no podía ir más allá de los límites de la sede religiosa y civil y el Monseñor no podía pasar la calle más allá de los mismos límites.¿Qué hizo el papado? ¿Entregó a Marcinkus a la Justicia? ¿Deportó al norteamericano criminal? ¿Lo extraditó? ¡No, nada! Lo cubrió con el manto de San Pedro y supongo que allá sigue con la complicidad de Juan Pablo II, Benedicto XVI y sus cardenales amigos.Recordemos que el Banco Ambrosiano estafó a unos 80 o 100 bancos de varios países y que toda la basura de malos préstamos, y de todo género de vagabunderías se enviaron al Ambrosiano, de Lima, el gran ‘Doña Juana’ del Vaticano.Algún, tiempo después me tocó ocuparme de los escándalos del Grupo Grancolombiano y ¡oh sorpresa! El procedimiento que el Banco de Colombia usó se calcó de las maniobras del ‘Istitute per le opere di religione’ (!): los autopréstamos y otras cosillas se canalizaron al Banco de Colombia -Panamá como aquéllas otras lo habían sido al Ambrosiano- Lima. Siempre me he preguntado, ¿por qué Latinoamérica? ¿Porque somos más corruptos que los europeos? No creo. ¿Porque las regulaciones de Basilea (dos y tres) no estaban vigentes? Tal vez en el fondo, lo que existió en ambos casos fue una gran corrupción.¿Quién creen mis lectores que copió a quien?

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