La propiedad horizontal

Abril 03, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Ahora, cuando se han estado celebrando las asambleas de copropietarios y los medios hacen historia sobre el origen de la legislación sobre propiedad horizontal en Colombia, es el momento de hacer público -en mi calidad de cronista- el contenido de una carta del 26 de noviembre de 1946 dirigida por Carlos Lleras Restrepo a su amigo Antonio Puerto (quien estaba en Nueva York) que deja en claro por qué camino llegó al Congreso Nacional el proyecto de ley correspondiente.Bajo el acápite ‘Negocios de finca raíz’ la comunicación dice: “Con Héctor Vargas y Alfonso Araújo hemos estado muy interesados en introducir aquí ciertas modalidades que tiene el negocio de finca raíz en el Brasil principalmente, modalidades que Araújo estudió allá, que yo tuve ocasión de ver también y que nos llamaron poderosamente la atención. Se trata del desarrollo que tanto en Río de Janeiro como en Sao Paulo ha tomado el sistema de construir edificios de varios pisos para vender separadamente cada apartamento. Ello es posible, porque en el Brasil existe un régimen legal especial que prevé esa forma de negociación y organiza minuciosamente las relaciones entre los propietarios de los distintos apartamentos u oficinas de cada edificio. El sistema existe desde hace mucho tiempo en Francia y entiendo que también en los Estados Unidos. En Chile comienza a extenderse igualmente.Nosotros elaboramos un proyecto de ley para instaurar el sistema en Colombia, tomando en cuenta la ley brasileña, la legislación francesa con sus reformas y la reciente legislación de Chile, y le llevamos ese proyecto de ley al Gobierno el cual lo ha encontrado muy interesante y lo ha presentado al Congreso. Tenemos esperanza de que alcance a ser aprobado ahora en las sesiones extraordinarias de enero...”.Y continúa, dejando entrever que aspiró en vano a realizar alguna vez en su vida un negocio que lo sacara de pobre, pero que, por razones que desconozco, no prosperó:“Pero lo verdaderamente interesante desde el punto de vista de negocios es hacer una organización semejante a las que funcionan con un gran éxito en el Brasil. Son las llamadas ‘compañías incorporadoras’. Estas compañías se ponen en contacto con propietarios de lotes o de casa viejas que no tienen suficiente dinero para construir y no quieren endeudarse, e incorporan el lote o la casa vieja en el negocio de construcción de un edificio. En ocasiones, simplemente compran el lote; en otras, reciben el lote por un determinado valor y el propietario tiene además derecho a un porcentaje de las utilidades totales que se obtengan; otras veces el propietario entra como verdadero socio; otras veces se le paga el valor del lote y una utilidad adicional, dándole al propietario uno o varios de los apartamentos construidos. En fin, hay una gran variedad de operaciones que es posible realizar”…Y termina Lleras con un párrafo muy personal que lo retrata como el austero estadista que fue y que en 1945 había ya sido contralor general de la República (a los 28 años), ministro de Hacienda de Eduardo Santos (a los 30) prácticamente por los cuatro años de su gobierno y ministro de Hacienda de López:“¿Cree usted -pregunta a su corresponsal- que sería posible conseguir capital en los Estados Unidos? …yo creo que si pudiéramos disponer de un capital de un millón de pesos, por ejemplo, podríamos realizar magníficas operaciones”…Nunca lo logró y sus descendientes lo lamentamos.

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