La pausa que refresca

Junio 27, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Una conocida bebida usó durante mucho tiempo esta frase publicitaria, aplicable a todas las treguas que en el mundo ha habido, tanto públicas como privadas.Sin que Juan Manuel Santos me guste más ni menos ahora que ha sido elegido, pues aprendí en mi casa a no correr detrás de los dispensadores de mercedes ni a mirar a nadie hacia arriba (salvo por razones de estatura), sí pienso que el país y la población en general merecen un poco de reposo.A mí, que venía cantando mi voto desde hace meses, no me sorprendió el resultado electoral: a las derechas y a los oligopolios, no los tumban sino las revoluciones o sus propios errores y querría pensar que el nuevo Mandatario tratará de no perseverar en los de su alevoso antecesor y, naturalmente, de no caer en otros nuevos.De quién se rodee y cuáles están siendo y serán sus primeros pasos, dependerá la opinión que sus opositores vayamos formándonos, y que ha de guiar la pluma (el lápiz, el teclado) de quienes solemos expresar públicamente nuestras opiniones.Hoy quiero anotar, en aras de la verdad, que la abstención no fue ni ha sido nunca la que muestran las cifras y sobre ello he escrito en el pasado; no es que de 20 millones de cédulas que muestra el censo electoral, no se hayan usado sino aproximadamente trece, es decir, que la abstención fue de algo más del 35%. Pero si sabemos que hay cédulas de personas muertas que no han sido destruidas, que la Fuerza Pública no puede votar, como no pueden cientos de personas hospitalizadas o simplemente enfermas, ni los presos, ni quienes sobreviven en regiones casi inaccesibles de nuestra geografía, ni quienes están de viaje o residen en el extranjero como ilegales, debemos concluir que por lo menos tan homogéneo grupo no representa menos de 2,5 millones del total, es decir, que podríamos reclasificar las cifras sobre un total factible de 17 a 17,5 millones. ¿Cómo hubiera votado ese sector? Seguramente como votó la mayoría del país.Mientras Santos está avanzando con discreción y dando algunos pasos interesantes como la reunión con las Cortes, Uribe anda cada vez más ‘desvirolado’; hace pocos años escribí que el Presidente debería someterse a un análisis psiquiátrico y luego lo reiteré, cuando adicionalmente a la paranoia lo afectó la esquizofrenia: la primera llevaba a que “quien no está conmigo está contra mí”; “quien está contra mí está con la guerrilla” y otras linduras del mismo corte.La esquizofrenia, agravada por la exagerada piedad (Virgen de Fátima, Rosario diario, Niño del 20 de julio), se manifestó por ese desgarramiento interno que dió lugar a dos personalidades bien marcadas, problema que el país, angustiado, le resolvió sin médico al no elegirlo para un tercer período al cual ya no podrá acceder.Algunos periodistas y comentaristas ya están especulando sobre la rabieta que lleva consigo el Presidente al comenzar a darse cuenta de que no le hizo campaña a su títere de cabecera que yo, que conozco bien al elegido, había ya dado por hecho: una cosa es ser candidato y otra, sentarse en el Despacho de la Casa de Nariño, nombre desacreditado que debería eliminarse para volver al tradicional de ‘Palacio de la Carrera’ que obedece, como es sabido, a que el Precursor nació en la Calle de la Carrera. Es otro cambio infortunado como el del nombre del aeropuerto.Pero la furieta de Uribe, que no debería interferir la organización y las labores del nuevo Gobierno para lo cual debería irse por el período perdido (4 años) al exterior, será dañina en la medida en que los programas hasta ahora minimalistas de Juan Manuel ya se van alejando de la realidad actual.Presidente de bolsillo no se ve desde hace mucho: Ospina no le resultó a Laureano, ni Valencia a Alberto Lleras, ni Carlos Lleras a Valencia ni Pastrana a aquél ni mucho menos López a Pastrana ni Turbay a López ni Belisario a Turbay ni Virgilio a este último ni Gaviria a ninguno ni Samper, ni Pastrana ni, por supuesto, Uribe.No es viable que esta línea que puede llevarse hasta comienzos de la República vaya a cambiar ahora y confiamos en que así sea.

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