La Marsellesa

La Marsellesa

Noviembre 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Mafalda hace parte de mis pensadores de cabecera; no tiene la profundidad de Maquiavelo ni la de Confucio pero como parece que pocos saben de estos personajes, me limito a algunas frases más elementales pero profundamente serias que sirven para descubrir el país que nos tocó en (¿mala?) suerte y la clase gobernantes de los últimos tiempos como Santos, Petro y muchos más.Mafalda 1: “¿Y si antes de hacer lo que tenemos que hacer, empezamos por lo que tendríamos que haber hecho?”. Aplicación: Enfermedad holandesa, devaluación, daño grave a la economía, costos de la energía eléctrica, racionamiento de agua ‘in extremis’, gas propano, etc… El afán de conseguir el aplauso de extranjeros varios ha hecho que el país haya caído en un profundo abismo del cual no vamos a salir pronto con este Presidente y sus amigos politiqueros.En efecto, los industriales y empresarios, en general, han tenido desde 1967 (decreto 444) tiempo suficiente para desarrollar actividades exportadoras pero hoy, 48 años después, descubrimos que no tenemos nada que exportar, fuera de las flores y el café, que está al mismo precio de hace 4 años.Hubo ‘esfuerzos’ simpáticos: juguetes para perros se enviaron a Inglaterra; ataúdes (que curiosamente sobraron aquí) a Centroamérica y el Caribe; puntillas a Jamaica y cerámica Corona a Cuba la que seguramente aún no ha sido pagada.Mucho sufrimos en la Flota Mercante Grancolombiana para llevar chichiguas a tantos puertos pero hacíamos lo posible. Recuerdo bien que por petición especial del presidente López Michelsen, que me fue comunicada (¿O notificado?) por el ministro de Desarrollo, mi gran amigo Jorge Ramírez Ocampo, tuve que montar después de los fracasos, un servicio de transporte marítimo a las Antillas, para lo cual contraté espacios con una empresa noruega que perdió hasta la camisa por atender pedidos de esa zona, que parecían de un mercado bogotano de segunda.Pues bien, Mafalda tiene razón y veamos algo más. Mafalda 2: “Errare políticum est” y éste sí que nos perturba, más aún después de las elecciones de octubre cuando nadie supo quién ganó, ni cuántos bandidos y mafiosos fueron elegidos, ni cómo el Presidente está manejando las negociaciones con las Farc que tienen a la gente pensante al borde de la desesperación.Mafalda 3: “Y, claro, el drama de ser presidente es que si uno se pone a resolver los problemas de Estado, no le queda tiempo para gobernar”. ¡Qué niña sabia! ¿Conocería alguna vez a Juan Manuel? Yo pensaría que sí pero los tres aforismos se juntan en uno: errar es lo propio de los políticos que se dedican a resolver, sin éxito, los problemas de Estado, y no han tenido tiempo para gobernar y naturalmente, nadie hizo a tiempo lo que tendría que haber hecho.Esta situación descrita por Mafalda nos lleva al éxtasis cuando medio tratamos de entender el proceso de paz, explicado por un gago como el primer mandatario, contraexplicado por las Farc, conciliado por Álvaro Leyva que desde la Asamblea Constituyente de 1991 ha tratado inútilmente de hacer coronar un proceso de paz, pasando por Humberto de la Calle con quien trabajamos bien en aquel año y sólo defendimos posiciones claras y democráticas.Los políticos víctimas del primer aforismo (Benedetti, Roy Barreras y otros) sólo han hecho crecer la confusión hasta el punto de proponer que el plebiscito del acuerdo de la Habana (si a él se llega) tenga una sola pregunta: “¿Quiere usted la paz?”. Además de erróneo es estúpido, antidemocrático y viola claramente la Constitución, lo cual trata de justificar el pobre Humberto, sin éxito, creo yo.“Marchemos hijos de la patria…” (Según Rouget de Lisle).

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