La derecha neonazi

La derecha neonazi

Junio 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El exitoso Stieg Larsson, escritor de la trilogía ‘Millenium’ que no alcanzó a ver triunfar ni con sus libros ni con las películas que han tenido tanto éxito, pues murió prematuramente en 2004 a la edad de 50 años, tiene un perfil político poco conocido que surge de sus escritos periodísticos, que nos lo muestran como un hombre de izquierda moderada que enfrentó valerosamente los movimientos de extrema derecha que proliferan en Escandinavia (y en Francia – Le Pen) y que comparten todos una arrogante posición xenófoba, antisemita y racista que nos recuerda el nazismo y sus horrores pero que se está abriendo paso en Dinamarca, Noruega y Suecia, países que desde hace años abrieron sus puertas y sus fronteras a las Farc y que, inclusive, hacen colectas para enviar a esta agrupación asesina recursos económicos. Agreguemos a lo anterior la guerra contra la cultura que ha desatado la extrema derecha en los países de Europa donde tienen influencia y que son, lamentablemente, muchos.Pensar que precisamente esos países son los que tienen altísimos niveles de vida -educación, salud, seguridad, salarios- y los que han patrocinado los movimientos a favor de los derechos humanos y la democracia que poco habían preocupado al mundo antes de 1960, da pesar.Los escritos de Larsson han sido recopilados por Daniel Poohl en el volumen ‘La voz y la furia’ que Planeta lanzó el año pasado. Es el Larsson periodista y políticamente comprometido con un ideario liberal, francamente opuesto al reconocimiento de la barbarie fascista que ya asoma de vez en cuando en Colombia, donde el ideario político ha ido desapareciendo poco a poco lo que indica tener una democracia débil y expuesta a seguir los malos ejemplos que nos están dando los países, hasta hace poco, de buena conducta.Larsson escribió en la revista Expo fundada en los años 90, cuando el ‘violento movimiento nazi’, como lo describe Poohl, estaba creciendo bajo el nombre de Nueva Democracia (!) que ya habría logrado conseguir representación en el Parlamento sueco como defensor de la supremacía blanca.Larsson escribe que los movimientos fascistas y pronazis en Estados Unidos (Ku Klux Klan por ejemplo) y Suecia se mimetizaron en los años posteriores a la guerra, pero que a partir de los años 70 ‘han salido del clóset’ (el político) y con singular desvergüenza están creando una política que niega el holocausto y promueve la violencia contra los judíos, las mujeres, los homosexuales y las razas no arias: son ejércitos armados, lucen equipo militar y ya empiezan a machar por las calles, como los seguidores de Hitler en los años 30; en definitiva, se ha tratado de crear partidos nazi disfrazados de democracia.Se sospecha, inclusive, que de estos movimientos de extrema derecha pudieron haber sido los asesinos de Anna Lindh (ministra de Relaciones Exteriores) y de Olaf Palmer, Primer Ministro.Hay una vieja frase que cita Larsson al hablar de esta preocupante tendencia política: “¿Qué hace usted si es atacado por nazis? Correr como el diablo”, es la respuesta.Enumera el sueco los asuntos más importantes de los movimientos de derecha de su país: la xenofobia; el antisemitismo; el peligro para la cultura como consecuencia de la inmigración; la criminalidad de la que se culpa a los inmigrantes (‘chusma criminal’); el ataque a la ‘elite de poder’, traidora a la patria por vender el país a los inmigrantes, que está compuesta por los políticos corruptos de todos los partidos, los periodistas, las autoridades, los feministas, los homosexuales, los marxistas y otros.Supongo que en la Suecia que describe Larsson podrían elegir al Procurador como el Gran Hermano de Suecia y de toda Escandinavia ¡Ojo!, pues a la derecha colombiana y a ciertos ex presidentes, militares retirados, procuradores y candidatas a la Corte Constitucional.

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