La Constitución en píldoras (VI)

La Constitución en píldoras (VI)

Marzo 20, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

He dejado para finalizar esta miniserie sobre ‘la pequeña historia’ de la Asamblea Constituyente de 1991 lo que he llamado “dos momentos estelares” en los cuales tuve el gusto de participar: el nacimiento de los actos constituyentes de vigencia inmediata y la revocatoria del Congreso.Era el 1º de mayo, el centro de Bogotá estaba desierto, pero la Asamblea debía sesionar; algo aburridos y ya pasado el medio día, Juan Carlos Esguerra y yo nos dirigimos a la cafetería del Hotel Tequendama y durante el almuerzo, entre otros temas, conversamos sobre la inquietud que había pues ya se rumoraba que grupos de abogados -y de políticos frustrados que no habían podido hacerse elegir para este evento- se proponían iniciar acciones judiciales contra los actos de la AsambleaTomo de mi libro ‘Partitura Indiscreta’ los párrafos siguientes: “Me vino a la cabeza, en ese momento, una idea que resultó luminosa: si la Asamblea era soberana, podía defender su reglamento con actos reformatorios de vigencia inmediata, pues contaba con la posibilidad de poner en vigencia, antes del 4 de julio, ciertas decisiones de naturaleza constitucional que modificaran la Constitución de 1886. A Juan Carlos le gustó la idea y regresamos al Centro de Convenciones donde […] pedí la palabra y presenté mi proyecto que causó un revuelo que no se había aún visto en la Corporación...”.“Como yo había escrito a mano un modesto borrador solicité a la presidencia un receso y salí a la secretaría de donde regresé a los pocos minutos con la siguiente ponencia:>> Proyecto de acto reformatorio de la Constitución>> La Asamblea Nacional Constituyente en ejercicio de los poderes que recibió directamente del pueblo,>> Decreta: >> Artículo Primero. - Derogar expresamente el artículo 13 del plebiscito del 1º de diciembre de 1957 y el artículo 218 de la Constitución Nacional que establecen la manera de reformar la misma Constitución y reemplazarlos por el Reglamento de la Asamblea, que regula íntegramente la materia.>> Artículo Segundo. – Suspender, en consecuencia, la aplicabilidad de los artículos 83 y 120 último inciso del parágrafo del numeral primero, al proceso de reforma constitucional en curso>>.Mi ponencia era clara y en ella señalé que el reglamento dictado por la Asamblea no era un acto administrativo cualquiera, sino un acto de naturaleza constitucional, un verdadero Acto Reformatorio del Decreto 1926 de 1990, dejaba en claro que la Asamblea sólo tenía dos limitaciones: ocuparse de la reforma a la Constitución y hacerlo entre el 4 de febrero y el 4 de julio de 1991. Concluí que estaba presentando el Proyecto de acto reformatorio No 1 de 1991 “con el fin de dar seriedad al proceso […] y de cerrar el camino a maniobras perniciosas que pretendían entorpecer la ordenada labor de esta corporación”.Con la ponencia final, del 3 de mayo se aprobó con modificaciones mi proyecto por 61 votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones. Fue aquel sancionado por los presidentes de la Asamblea el 9 de mayo con el siguiente texto:“La presente Constitución y los demás actos promulgados por esta asamblea constituyente no están sujetos a control jurisdiccional alguno”.Por mi parte, presenté el 30 de mayo un proyecto que prohibía modificar la nueva Constitución durante ocho años contados a partir de la promulgación, el cual fue derrotado. Confío en que mis colegas se acuerden de mí y del voto que depositaron cuando piensen en todas las reformas que se aprobaron entre 1991 y 1999.La importancia de los temas me dejó sin espacio para ocuparme de la revocatoria del Congreso para quienes estén interesados en el tema pueden consultar mi libro ‘Partitura Indiscreta’ y el que publiqué con Juan Manuel Charry, Carlos Adolfo Arenas y Augusto Hernández Becerra en 1992, bajo el título ‘Interpretación y Génesis de la Constitución de Colombia’.

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