La Constitución en píldoras (IV)

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Ahora que Angelino Garzón está desplegando una enorme actividad política en su...

La Constitución en píldoras (IV)

Marzo 06, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Ahora que Angelino Garzón está desplegando una enorme actividad política en su calidad de vicepresidente, creo oportuno que nos ocupemos de dicho cargo y de cómo llegó a revivir después de las amargas experiencias del Siglo XIX y de su abolición por la reforma de 1905.Hice parte de la Comisión Tercera de la Asamblea que debía ocuparse de las ramas Ejecutiva y Legislativa del poder público y que se dividió en varias subcomisiones, habiéndome tocado en suerte compartir el oficio con Antonio Navarro y Abel Rodríguez (M-19) y Hernando Herrera Vergara, miembro de una de las numerosas listas liberales.Es Hernando hijo del doctor Blas Herrera Anzoátegui, buen amigo de mi padre, y trabajamos en la mejor armonía; con la misma fueron recibidas y discutidas por Navarro y Rodríguez nuestras ponencias, que no sufrieron mayores cambios, pero la gran divergencia se dio en relación con el dilema, Vicepresidente o Designado.El M-19 defendió con ardor la creación de la Vicepresidencia y Hernando y yo la continuación de la Designatura, de manera que presentamos dos ponencias a las plenaria de la Comisión donde, por un voto, fue aprobada la nuestra pues Navarro estaba fuera del país. Tenía que pasar la iniciativa a la primera sesión plenaria de la Asamblea y para facilitar las cosas acordamos con Antonio llevar a ella las dos ponencias para lo cual cada uno revisaría la del otro para que no hubiese nada particularmente molesto, y así ocurrió.Hubo un punto que, por especial solicitud mía, Navarro incluyó en su proyecto y que es la norma que hoy está en la Constitución: el Vicepresidente es elegido conjuntamente con el Presidente y para el mismo período, hace parte de la rama Ejecutiva, no es obligatorio que pertenezca al mismo partido o movimiento del Presidente ¡y no tiene funciones!En efecto el párrafo que acordamos reza: “Artículo 202… El Presidente de la República podrá confiar al Vicepresidente misiones o encargos especiales o designarlo en cualquier cargo de la rama Ejecutiva. El Vicepresidente no podrá asumir funciones de ministro delegatario”. Es una sabia medida y debería conservarse así, tanto constitucionalmente, como en la práctica.En efecto, si bien en el Siglo XIX Francisco Antonio Zea, Nariño, Santander, Caicedo, Obando, Payán, Márquez, Cuervo, Obaldía, Mallarino y Caro ejercieron el cargo sin mayores problemas (op.cit. pág 353), hubo dos incidentes en ese siglo: Bolívar asume la dictadura y suprime la Vicepresidencia (Santander) y Núñez revoca la elección de Eliseo Payán como vicepresidente. Pero lo peor fue, sin duda, el golpe de Estado contra el presidente Sanclemente y la asunción del poder por José Manuel Marroquín en 1900.En los tiempos modernos, Samper fue elegido con Humberto de la Calle, pero desde la Convención Liberal que los proclamó se notó cierta molestia de De la Calle cuando se le trató de mantener en un segundo plano, problema que se hizo evidente en la recepción en Palacio el 7 de agosto de 1994. Ésto, por múltiples razones terminó con la renuncia de De la Calle y la elección de Carlos Lemos a quien Samper le hizo el honor y el favor de encargarlo de la Presidencia por unos pocos días, con lo cual pasó a la categoría de ex presidente.Andrés Pastrana tuvo al historiador liberal Gustavo Bell, inteligente y siempre discreto y Álvaro Uribe a Francisco Santos, imprudente con frecuencia y dicharachero, lo que produjo ciertos roces.Pero nada es comparable con Angelino Garzón, mi colega (M-19) en la Asamblea, inteligentísimo y hábil político quien está interfiriendo la acción del Presidente y de los ministros al meterse abusivamente en sus órbitas. Digo “abusivamente” pues no creo que Santos le haya confiado misión o encargo especial de opinar sobre lo humano y lo divino; llegará el momento, y ojalá sea pronto, en que el Presidente lo mande a una Embajada antes de que le cree una crisis ministerial.

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