La Constitución en píldoras (III)

La Constitución en píldoras (III)

Febrero 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Hay dos temas de gran importancia que debemos resaltar en esta ocasión: la presidencia colegiada y las (malas) relaciones entre Misael Pastrana y Álvaro Gómez.Como lo he dicho en varias ocasiones, entre el M-19 y el grupo que Navarro controlaba (unos 25 ó 26 delegatarios) y el Movimiento de Salvación Nacional (11 delegatarios) que tenía excelentes relaciones con un número apreciable de liberales, sumábamos más del 50% de los votos posibles de manera que, en principio, podíamos tomar casi todas las decisiones.Es así como en reunión de Gómez y Navarro con otros grupos se tomó la decisión de elegir una presidencia colegiada en las personas de ellos dos. Yo no había sido invitado, pero fui llamado en forma inmediata, antes de hacer público el acuerdo.Supongo que para sorpresa de todos, tanto yo como Juan Carlos Esguerra (mi compañero de lista y amigo) hicimos público nuestro desagrado y expresamos con claridad que si dejaban por fuera el Partido Liberal, mayoritario en Colombia, nosotros nos retiraríamos de la Asamblea.Hubo consternación y después de otra reunión a puerta cerrada nos llamaron para informarnos que estaban de acuerdo con el triunvirato y que escogiéramos la persona para completarlo.Con Juan Carlos hablamos primero con Carlos Lemos Simmonds, cabeza samperista de una lista de tres, quien se negó a aceptar la idea de una presidencia plural. Buena decisión, pues Carlos -quien se aburría tanto en las deliberaciones que oía la emisora HJCK con un audífono- tuvo una insignificante participación en la Asamblea de la cual se retiraba tempranísimo todos los días, víctima aparente de una de esas gripas popayanejas que también afectaban a Guillermo León Valencia. Alfonso Palacio Rudas que se enfurecía con esta actitud entre arrogante y displicente, pedía al amanecer -cuando estábamos todos menos Lemos- que se pasara lista, lo cual hacía la Secretaría dejando constancia de la permanente ausencia del objeto de la sanción moral.Volviendo al tema, descartamos a Jaime Castro, cabeza de la lista lopista (3 renglones) pues padecía de una antipatía generalizada de la cual nunca me contagié; dicen las malas lenguas que cuando alguna iniciativa no debía dejarse aprobar, Humberto de la Calle le encomendaba la defensa a Castro con la seguridad de que sería negada.Por este camino llegamos a Horacio Serpa (quien según informes del mes pasado estaba en conversaciones secretas con los conservadores) y le ofrecimos el cargo que él, como buen político que es, aceptó de inmediato.Como lo narré en el libro Interpretación y Génesis de la Constitución de Colombia, Navarro y Serpa le “sacaron todo el jugo” a la presidencia plural y se turnaban el ejercicio del cargo básicamente entre ellos dos, pues a Álvaro Gómez le aburría y, o bien se iba para su oficina, o se sentaba en su puesto, junto al mío, en el salón de sesiones.Un breve párrafo sobre las relaciones Pastrana-Gómez: como lo he dicho, Salvación Nacional obtuvo 11 curules (3 liberales) mientras que el Partidos Social Conservador del ex presidente únicamente 6; no se saludaron los dos nunca durante las primeras semanas y sólo una vez en vísperas del retiro de Misael. Como ya lo dije, el grupo que llamábamos “pastranista” estaba sentado en una fila o dos más atrás que nosotros, de modo que cuando el presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez nos visitó y, para su sorpresa, no vio a Misael en la Mesa Directiva y pidió saludarlo, le tocó bajar a éste desde lo más alto del salón. Pequeñas tonterías mortificantes unidas a que a su partido no se le dio ningún cargo de importancia en la Asamblea, tal vez excepto unas pocas vicepresidencias de comisiones, llevaron a su retiro.

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