La Constitución de Rionegro

Mayo 19, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

En un excelente artículo publicado en El Tiempo el 8 de mayo pasado, el rector del Externado de Colombia y expresidente de la Corte Constitucional Juan Carlos Henao, hace una presentación clara y excelente de lo que fue la Constitución de 1863, conocida como la Constitución de Rionegro, y con un talante liberal, que comparto, señala su excelencia y su clara superioridad frente a la de 1886.Como bien lo dice Henao, sólo la política mal intencionada del Partido Conservador y la victoria de sus tropas en la batalla de La Humareda en 1885 han logrado que no sólo se olvide la Constitución Política de los Estados Unidos de Colombia, sino que se señale como ridícula y mala para la Nación y otras linduras, todas falsas.Basta leer la lista de los constituyentes, todos liberales -partido triunfante en la guerra de 1860- para darse cuenta de la calidad de los representantes de los Estados Soberanos que suscribieron el Pacto Transitorio del 20 de septiembre del mismo año por el cual los Estados miembros del primero “reconocen y sostienen al ciudadano general T.C. de Mosquera como Presidente provisorio de los Estados Unidos de Colombia, en ejercicio del Poder Ejecutivo Nacional” y se toman otras medidas y el texto de la Ley Primera del 9 de febrero de 1863 y, por último, de la Constitución de 1863.Con orgullo siempre tengo en mente a mi tatarabuelo, Lorenzo María Lleras, signatario de los dos últimos documentos como Diputado por Cundinamarca; fue el segundo constituyente de la familia, después de mí otro abuelo, José Félix de Restrepo, quien lo fue del Congreso de Cúcuta (1821); el tercero fui yo y es uno de los mayores logros de mi carrera.Por supuesto que al desempeñar tan honoraría función, en los tres casos, ha primado una ideología netamente liberal que el Externado recogió y ha mantenido siempre y aquí debo mencionar a uno de los cofundadores de esta Universidad, Santiago Pérez, liberal de nobles ideas y expresidente de Colombia -casado con una hermana de mi tatarabuela- desterrado años después por la Regeneración.Como bien lo dice Henao, la Constitución de 1886 comparada con la de 1863 “supuso un cambio de paradigma” que “expresa el péndulo en el que se ha movido nuestra historia” y supone “concepciones diferentes del ser humano, de la organización estatal, el ejercicio de derechos y libertades, de las relaciones centro-periferia, las cuales siguen siendo en nuestros días fuente de posiciones disímiles y de debates dentro de la sociedad civil”.Rafael Núñez, considerado siempre por el Partido Liberal como traidor a este y a su ideología, tuvo el mal gusto de anunciar el triunfo de los conservadores en la guerra de 1885, con estas siniestras y venenosas palabras: “La Constitución de Rionegro ha dejado de existir, sus página manchadas han sido quemadas entre las llamas de La Humareda”.En esta acción de guerra participaron los generales Herrera y Sarmiento, yernos de Lorenzo María Lleras y su hijo Luis María (los tres muertos en acción) lo mismo que sus otros dos hijos Lleras Triana, Federico y Enrique.Esta mención a una ‘dinastía liberal’ que expresó ideas y las defendió en la guerra y en la paz, es un mensaje a los ‘políticos’ emergentes que no son ni sombra de quienes en una u otra forma han contribuido a construir el país y a quienes vemos sólo como aprovechadores de los dineros públicos en beneficio propio, como socios de paramilitares y otros mafiosos y como una deshonra para la patria que bien ha defendido la Corte Constitucional en su sentencia sobre pensiones.

VER COMENTARIOS
Columnistas