Intermedio

Agosto 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Hoy he querido posponer mis escritos sobre la ética mundial para ocuparme de otros temas menos trascendentales; podríamos decir que es un recreo.No he podido dejar de lado el tema tributario que, mal estudiado por el Congreso como todo lo que se le confía y con base en proyectos chambones del gobierno o escritos así para efecto de aumentar los ingresos del Estado, me preocupa.He escrito sobre la injusticia de aplicar impuesto con base en la plusvalía que se genera por el simple hecho de correr el tiempo y que afecta a los viejos y ancianos que dejan de ser productivos y que, naturalmente, no especulan en finca raíz; es por tan injusto principio claramente fiscalista, que el impuesto predial crece tan desmesuradamente con los perjuicios ya anotados.Pero eso no es todo: ya está el gobierno hablando de una nueva reforma tributaria para atender obligaciones y compromisos con sabor a frutilla que nos hacen pensar que, si bien hay que ayudar a desplazados víctimas de la violencia de las Farc y del ELN, no es equitativo que ese costo corra por cuenta de los contribuyentes que pagan los impuestos que son malbaratados por el Congreso y el Gobierno.En efecto, si el gobierno dedica fondos cuantiosos para hacer política y ayudar a las víctimas de la violencia, los contribuyentes, por su lado, están indirectamente subsidiando a todos los ladrones y corruptos que infestan la administración pública en sus tres ramas: legislativa, ejecutiva y judicial y no es sólo que roben y despilfarren sino que son ineptos o ‘incomprendidos’ como está pasando con el poder judicial y la tutelitis.El equilibrio, en suma es: mayor gasto del Estado para tapar huecos generados por sus propios empleados con su ineptitud y deshonestidad, es igual a mayores impuestos que subsidian así los corruptos y terroristas.Ojalá nuestros economistas calculen el daño que se causa a los contribuyentes y cuánto dinero se transfiere a los ‘malos’ por intermedio de un Estado ineficiente.Nos lleva este tema a un texto que circula en la Internet: el de la ‘uclocracia’, que a muchos nos ha enviado al diccionario de la Academia y allí encontramos que figuran todas las modalidades de gobierno: la monarquía, la realeza, la tiranía, la aristocracia, la oligarquía, la democracia y, ¡oh sorpresa!, la uclocracia, siendo esta última -que no figuraba en mis conferencias de Ciencia Política cuando era profesor de la materia- el gobierno de la turba o multitud, esto es de la plebe (según el Diccionario Enciclopédico de la Política, que da a esta figura connotaciones de “desorden, tumulto, irracionalidad, incompetencia, incipiencia, irresponsabilidad y dejación del ejercicio del mando político”). La uclocracia, aclara el diccionario, es una deformación de la democracia y con frecuencia en Colombia nos sentimos viviendo con ese tipo de gobierno cuando se imponen las multitudes violentas e insensatas y el gobierno -interesado en su tranquilidad- les va cediendo espacio.Este tema nos devuelve a la ridícula situación de que suben impuestos para sostener el costo del latrocinio, la dejadez y la incompetencia propios de la uclocracia.Seguiremos insistiendo en estos temas aún cuando, como los que toman decisiones son beneficiarios del sistema, nos cobrarán el costo de sostenerlo.Y para referirnos a la incompetencia, un solo ejemplo por ahora: el Instituto de Bienestar Familiar está exigiendo -dicen quienes son víctimas de sus sandeces- que antes de dar en adopción a un niño se busque e investigue a sus parientes hasta el sexto grado de consanguinidad (!), parentesco que no exigen para nada las leyes, y todo ello para averiguar si alguno de sus lejanos parientes quiere hacerse cargo del menor.El asunto es tan estúpido que parece estar fomentando el tráfico de niños (¿Cuánto pariente en sexto grado no recibirá al menor para hacer negocios?) o bien demorando en forma irresponsable un proceso útil para el niño y para el país; ahora bien, tener como trámite inmodificable (y esto no lo sé con certeza) que hay prioridad en entregar niños enfermos, es otra cosa que requiere explicaciones.

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