Gotas amargas

Marzo 17, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El país está entrando en un periodo caracterizado por el desencanto de muchos con el Gobierno cuyas famosas locomotoras están ya medio oxidadas, los ataques duros, crecientes y a veces injustos de la oposición uribista y un panorama económico poco prometedor.A todo lo anterior se suman las únicas dos reformas que han salido del Congreso y que todos creemos que afectaran a numerosos colombianos de clase media.La tributaria es misteriosa: como no prepararon con tiempo los decretos reglamentarios, nadie está bien seguro de lo que le tocó a cada cual, obviamente para mal, pues las reformas suelen hacerse a costa de esa clase media que paga los platos rotos de quienes, ricos ellos, esconden sus fortunas y poco pagan (si algo) y de los pobres que obviamente no pueden pagar ¿Quién pierde en el enfrentamiento? Naturalmente la bien denominada “sufrida clase media”.Sale ahora un proyecto de reforma del sistema de salud que pese a que los enemigos suelen atacar a los heridos, fue un gran avance que se inició con la calumniada Ley 100 que aumentó en forma extraordinaria la cobertura. Ha habido fallas por falta de vigilancia del Estado, por trampas de los patronos y beneficiarios y por deshonestidad y manejos indebidos de algunas EPS; pero me asustan varias cosas: escribo este artículo a mediados de marzo y no he sido notificado de los cambios ni de qué nos va a pasar con ellos; es inaudito que el Ministerio no se haya ocupado del tema ni la Superintendencia de Salud tampoco. De hecho, los decretos reglamentarios ya hubiesen debido ser expedidos.Están comenzando a retirarse del POS varias EPS y, además, me aterroriza que sea una entidad del Estado la que vaya a manejar todo el sistema como ocurría, con pésimos resultados, en 1990. La politiquería y la corrupción deben estar ya festejando el evento, feliz para ellas y desgraciado para los usuarios.Pienso que en forma egoísta los médicos han apoyado el nuevo esquema que, a lo mejor, aumenta sus ingresos, pero que a mí, que trabajé en elaborar la Ley 100, no me hace gracia alguna. Peor aún: podría ser que si uno cambia de EPS le pueden aplicar las preexistencias y otras restricciones que para los ancianos equivalen a perder toda protección en salud.Malditos sean los malos gobiernos y los ministros que arman en un par de meses un revolcón de ese tamaño ¿Tendremos algún día un gobernante que nos permita vivir en paz, que desestime las encuestas y que de verdad vele por el bienestar de los colombianos? No lo veo en la enorme lista de candidatos a la presidencia, que incluye al presidente en trance de reelección.***El año 12. Los improvisadores en materia de educación han descubierto que nuestro problema educativo se soluciona agregando un año más de colegio a costa de los pobres padres de familia que ya no dan a basto con los costos y a unos alumnos que con 11, 12 o 15 años de estudio van a salir de todos modos mal preparados.Estos genios se niegan a entender que el problema no es el de que los alumnos sean brutos, los textos malos, etc… En más de 30 años de trabajar en asuntos de educación me ha cansado de repetir que el problema es el de la baja calidad de los docentes de manera que los malos profesores pueden “enseñar” durante veinte años sin que los alumnos salgan de la educación media mejor preparados.Fecode es una entidad gravemente responsable de este estado de cosas y seguramente también los son el ICFES y las universidades que por razones económicas bajan los puntajes de ingreso a la educación superior para financiar las deserciones que se presentan durante todas las carreras. La verdad es que por lo menos un año, si no dos, lo pasan los alumnos tratando de aprender lo que en los colegios no les enseñaron; es decir, le ponen gato por liebre con unos supuestos estudios superiores, cuando sólo se están remendando los huecos que dejaron los grados 10 y 11.

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