Fuerza Pública, Justicia y ‘Jojoyes’

Octubre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

La Fuerza Pública y el Gobierno han obtenido en las últimas semanas varios triunfos importantes con un costo relativamente bajo de vidas y heridos. La reacción general con ocasión de la ejecución del ‘Mono Jojoy’ muestra hasta qué punto el país está harto de las Farc y de todos los violentos en general, incluidos narcos, sicarios y nuevas bandas armadas ilegales.Los resultados definen claramente una estrategia montada sobre la inteligencia y la Fuerza Aérea: localizados los bandidos, procede un intenso bombardeo que tiene grandes ventajas tales como menos víctimas del Estado y muerte de los terroristas; pero hay más.En efecto, uno de los males que nos aquejan es la presencia en la Rama Judicial de numerosos jueces y fiscales ineptos o ignorantes, acobardados o corruptos. Le decía yo hace no mucho a un alto oficial, que las estadísticas sobre capturados y procesados no son importantes sino en la medida en que se compara con las de condenados.Con cierta frecuencia nos toca ver cómo ese tipo de funcionarios, apoyado por tanto abogado pícaro y carente de ética profesional, casi siempre producto de pésimas facultades de derecho, se dedica a poner en libertad a los hampones, a declarar precluidos los procesos por vencimiento de términos, esto es, a deshacer toda la labor costosa e importante de la Fuerza Pública y a mantener una sociedad peligrosa e insegura.¿Cuál es el costo de estos mediocres y/o cómplices de la delincuencia que nos agobia? Es alto y comprende los de los servicios de inteligencia, las recompensas, el sostenimiento de un alto pie de fuerza armado y en operación constante, el daño de la imagen del país, el descrédito de la ley, la vida o las lesiones de numerosos miembros de la Fuerza Pública, etc...Este costo, en lo evaluable, sale del tesoro público y por lo tanto del producido de nuestros impuestos, como también salen los sueldos de los jueces y fiscales de baja calidad o claramente comprometidos con la delincuencia, por acción u omisión. Lo que no han entendido los malos y sus amigos es que han diseñado la táctica de los bombardeos que, entre otras ventajas, no deja prisioneros para que cualquier abogado resuelva que estas acciones militares se deben efectuar únicamente a determinadas horas, o que a alguno o algunos bandidos ¡“que no representan ningún peligro para la sociedad”! se les puede dar la casa por cárcel, o que el hecho de estar con Reyes o Jojoy puede no ser un delito pues se trataba de una visita social; más adelante vendrán las toleradas maniobras de los abogados que no concurren a las audiencias y que, en lugar de ser sancionados, son tolerados hasta cuando precluye el proceso.Por supuesto, el Consejo Superior de la Judicatura en el cual los constituyentes depositamos tantas esperanzas, no sirve para nada y debe ser eliminado a la mayor brevedad.Otra ventaja de los bombardeos es que por tradición internacional, no violan los derechos humanos: Londres, Dresden, Hiroshima, Vietnam, Irak, Afganistán, etc...La conclusión, bastante obvia, es que la mala administración de justicia lleva a la ejecución de los malos en el campo de batalla y que es la mejor solución. No soy tan hipócrita como para decir que nunca debe nadie alegrarse por la muerte de los bandidos: yo sí me alegro, como también gocé los juicios de Nuremberg y otros actos justicieros.

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