Eutanasia gubernamental

Eutanasia gubernamental

Mayo 18, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Este país tan católico, con Procurador inquisitorial, de enemigos feroces de la homosexualidad, el aborto, el control de la natalidad, el matrimonio de los curas, el divorcio, la muerte con dignidad y todo cambio positivo al cual se enfrenten herencias medievales, tenemos un esquema de ramas del poder que, calladamente, practican la eutanasia pero exclusivamente de los viejos y los ancianos, es decir de los mayores de 65 años y de 75 respectivamente.Me recuerda nuestra caótica organización a un país africano que, según algún profesor de filosofía, cuidaba de sus finanzas y controlaba el crecimiento demográfico por medio de una prueba infalible e inteligente: por tradición inmemorial toda persona, de cualquier sexo, al cumplir los 65 años tenía que subir a una palmera y, cuando coronaba, toda la población mecía el tallo por tres o cuatro minutos: si el aterrado adulto mayor no caía, tenía un año más de vida pero a los 66 o 76 tenía que pasar nuevamente la prueba y así todos los años (es una técnica que hemos copiado para la licencia de conducción y creo que para expedir permiso para el porte de armas).Pues bien, este católico pueblo montó un retorcido sistema para volver pobres y miserables a todos los colombianos no productivos por razón de la edad, no pensionados o pensionados con sumas miserables y, por ende, a la muerte por inanición.En efecto, el esquema tributario y básicamente el IVA y el impuesto predial están creados con fundamento en una falsedad jurídica y económica que es el enriquecimiento de toda la población por efecto de la inflación y de la tramposa plusvalía sobre la cual ya escribí hace ya algún tiempo al comentar un boletín francés que criticaba al gobierno socialista por el abuso que tal esquema representaba para la sociedad; caro le ha costado al P.S. el abuso que ha hecho de la tributación.En efecto, y estoy excluyendo al 1% de la población que puede vivir de su renta y no depende de la productividad individual ni de la edad para llevar una vida más que digna, lo que incluye los derroches y el exhibicionismo. Dinero bien o mal habido, no importa, todos se ríen de la plusvalía.¿Y qué es y debería ser la plusvalía? El mayor valor que adquiere el patrimonio por efecto de la acción del Estado; y, ¿acaso es así? No.Una persona en cualquier ciudad de Colombia, al llegar a los 65 años, recibe una pensión y casi nunca tiene oportunidad de continuar trabajando, ve como queda en riesgo su vivienda y los pocos ahorros que puede hacer durante su vida activa. ¿Y es que es “más rico” porque la vivienda vale más debido a la especulación en el negocio de finca raíz o porque hay escases de ella por culpa de los malos gobiernos y los pésimos alcaldes, o por cualquier otra causa ajena a su vida y a su conducta? No, pero para cobrarle impuestos sí supongo que es más rico aun cuando no se le haya ocurrido ni pueda vender su vivienda porque, además, no podría comprar otra con el dinero de la operación.La plusvalía, pues, no es más que una trampa y la realidad económica no debería dar lugar a su cobro a los adultos mayores improductivos que ven cómo los incrementos en los impuestos prediales o la valorización los van pauperizando año tras año. La plusvalía se causa únicamente cuando se vende el bien y se genera un ingreso extraordinario que sólo debería dar lugar al tributo cuando ese incremento se debe a la acción del Estado. ¿En Colombia y especialmente en Bogotá hay lugar al cobro de plusvalía cuando el apoyo del Estado no se da ni siquiera para tapar los huecos que en las obras públicas han dejado la corrupción y la chambonería de los funcionarios?¿Será que la iglesia católica condena la eutanasia gubernamental (que no la toca porque está exenta de impuestos) así como condena la muerte digna, cuando la muerte por inanición es peor que la píldora que acelera la muerte natural?

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