Espionaje y servicios secretos

Espionaje y servicios secretos

Noviembre 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Se ha armado tremendo escándalo en Estados Unidos, Europa y Venezuela, principalmente con ocasión de las “revelaciones de Snowden”, que -por lo demás- no tienen importancia alguna.En efecto, en el mundo todo el mundo espía (chuza) a todo el mundo y desde hace años. Estando en mi cargo de Embajador en los Estados Unidos, tuve acceso a la información de que todas las comunicaciones, de toda índole, que salían y entraban a los Estados Unidos eran gravadas (teléfonos fijos y celulares, internet, fax, etc...).La verdad es que me importa un bledo, y eso que fue antes de las torres gemelas; de hecho la Embajada no tenía seguridad alguna, la valija se cerraba y luego se entregaba a una empresa norteamericana que la llevaba al aeropuerto (!) y los teléfonos de la residencia y las oficinas estaban intervenidos por varias agencias del gobierno y no se contaba con teléfonos de seguridad.El gobierno envío un técnico en telefonía con unos aparatos que funcionaban con clave y se tuvo que regresar con aparatos y todo a Bogotá, pues incomprensiblemente no los pudo instalar; léase, no se los dejaron instalar (técnicamente).Algún día conversando con el Presidente le dije: “Hable con toda tranquilidad y diga lo que quiera, critique a Gelbard, Frechette y el Departamento de Estado pues los servicios secretos leen y oyen todo y además, entre usted y yo no hay ni puede haber secretos” (en esto fui traicionado por el gobierno).Hablando de servicios secretos leí hace poco en un libro del profesor español Marina, en un excelente ensayo sobre ellos y la ‘ilegalidad’ de su ejercicio exponía: los servicios secretos son secretos precisamente porque existen para desarrollar actividades ilegales, de lo contrario, no serían secretos.Y este inteligente raciocinio es válido para todos los países pues las ‘chuzadas’ son tecnológicamente sencillas: en efecto, hay una serie de datos de cada entidad y persona que se desea vigilar y tan pronto llama por teléfono (fijo o celular), o marca un número de fax, o usa su correo electrónico, las máquinas ‘secretas’ se activan, gravan voz, producen copias de los fax, etc. Todo eso lo he visto funcionar con admiración de neófito.Jesús calificaría de sepulcros blanqueados a Obama y a los jefes de gobierno de todos los países de la Unión Europea, de Venezuela, de Colombia, etc., por hipócritas.En este país atrasado y caótico cierran el DAS (nuestro servicio secreto) por cumplir con su obligación de espiar; es una gran injusticia pues el Ejército y la Policía espían, los ‘hackers’ también y el Gobierno necesita que los primeros lo hagan para poder velar por la seguridad de los colombianos, que es la defensa de Obama frente a la hipocresía alemana, francesa, venezolana, argentina y brasileña. Todos sus jefes de Estado son unos farsantes.Yo gasto tiempo, y mucho, criticando este país mediocre en todo e irremisiblemente atrasado en Latinoamérica y en el mundo y ahora doy otro ejemplo que “me vuela la piedra” diariamente y que es la aparición de la televisión por cable en dos espacios: programación y propagada.Alguna vez, con infantil inocencia, pensé que la programación sería la misma que la norteamericana; fatal error: la nuestra es bastarda y, peor aún, retocada en Argentina -con acento- y Venezuela.De hecho, durante el año pasan N número de viejas películas que ya habíamos visto desde hace más de 20 años de modo que el canal Classic que tiene tal finalidad, se extiende a todos los canales incluidas las series (¿hace cuánto están pasando Downton Abbey?) ¿Alguien se ocupa de los derechos de quienes pagamos para recibir toda esa basura? Parece que nadie ¿Derechos de los suscriptores? ¡Ja!En cuanto a la propaganda, además de ser excesiva, hace que nos pasen muchos productos que en Colombia no existen, con lo cual nos fastidian aún más. Juan Ricardo Ortega no se ha dado cuenta de que en esta última categoría hay productos que si se venden en el país pero que, para no pagar impuestos, se les agrega una frasecita que así lo logra: “Sólo válida en Argentina” o “Perú” u otros países ¿Qué tal la vagabundería?

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