¡Elecciones!

¡Elecciones!

Febrero 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

“Llegó la temporada”, frase que se usaba para hablar de corridas de toros hasta cuando un usurpador de la Alcaldía las prohibió pero que ahora hace referencia a las elecciones de congresistas, primero, y de presidente, después.Veamos las primeras: declaro que desde cuando cumplí 21 años, que era en ese entonces la de la mayoría de edad, y hasta ahora, nunca he dejado de ejercer el derecho-deber de todo ciudadano; claro que ahora que el país se ha mediocrizado y corrompido me siento liberado y bien puede ocurrir que sí llueve, o me despierto cansado, o los periódicos y revistas estén interesantes, no salga; o puede ocurrir que, con considerable esfuerzo, vaya a unas cinco cuadras de mi vivienda y vote en blanco.En efecto, siempre voté liberal, salvo en dos ocasiones cuando lo hice por Noemí Sanín; me parece grotesco votar por algo que se llama ‘Partido de la U’ que en concepto de viejos bogotanos es un título rebuscado y lobo que tal vez se justifique por la calidad de los que en él militan.El Partido Liberal, el de los López, los Lleras, Olaya y Eduardo Santos dejó de existir, como dijo Núñez de la Constitución de 1863 y antes de entregar el país a los curas y a los godos.Uribe, el del logo cardiológico, no contará tampoco con mi voto para senador aun cuando él sería personalmente la mejor alternativa que yo, como su viejo conocido, le recomendaría no escoger dejando el puesto a otro. No merece tampoco ni las agresiones (¿pagadas?), ni con tomates, ni las verbales y de ello hubiera querido liberarlo si oportunamente me hubiese leído meses ha.Los conservadores santistas, manada de limosneros de alto nivel que mendigan al santismo los huesos del convite, sólo merecen desprecio aun cuando ponen de relieve la imagen limpia de Martha Lucía Ramírez de Rincón.Dicho lo anterior y siendo obvio que no votaría por la izquierda oportunista e hipócrita, es claro que sólo queda la abstención y el voto en blanco.¡Y llega Mayo! Las de mal agüero no son las idus de marzo sino las de mayo, para Colombia y sus habitantes.En efecto, en esa fecha nefasta se producirá, salvo acto de Dios o caso fortuito, la segunda reelección desde 1910 cuando, por ventura, se eliminó tal figura; la Asamblea de 1991 confirmó severamente esta posición y Uribe y Santos se aprovecharon de la falta de carácter y el apetito burocrático de los legisladores para crear un factor adicional de corrupción.En mayo si voy a votar y tengo dos candidatos para elegir el mío: Martha Lucía Ramírez a quien conozco hace muchos años y con quien compartí la jefatura electoral de la campaña de Noemí Sanín en 1998. Es ella persona que reune todas las características que hacen falta a los demás candidatos, y no sólo en materia de preparación y conocimiento sino, en lo que es más importante, la integridad, valor civil, y liderazgo.Perdió el expartido de Ospina y Caro una oportunidad de hacer algo inteligente, lejos del soborno de los puestos públicos. Mi segunda opción es Óscar Iván Zuluaga a quien los medios han maltratado injustamente y sin razón. Él es un ciudadano de bien, serio, conocedor de los temas importantes para el país pero, para la ocasión, mal apadrinado. En efecto, Uribe ha despertado violentos rencores que, por desgracia, han afectado a Óscar Iván. No tengo duda de que sería un excelente jefe de gobierno, que es lo que no puede ser Santos que nació, no para la presidencia, sino para la vida internacional, que es lo que le gusta, mientras deja que se desgasten los demás servidores públicos quienes, como se diría en mejores momentos de Ecopetrol, se quedan en el país “sudando petróleo”.

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