El sonido de las Américas

Septiembre 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Por primera vez, en estas latitudes, se organiza un festival de música de las Américas, desde Canadá hasta Argentina. Nosotros hemos extrañado en el programa a Panamá, Centroamérica y el Caribe, donde Cuba hubiera sido un exitoso partícipe, por ejemplo, con su ‘Misa Cubana’ y la presencia de Silvio Rodríguez; también nos hacen falta República Dominicana, los territorios franceses de ultramar y las antiguas colonias británicas (Jamaica, Bahamas, etc…).También extrañamos la ausencia del riquísimo barroco latinoamericano (tal vez porque fue considerado ‘europeizante’), que tiene en Colombia un excelente repertorio. Bueno es señalar, además, que ojalá cuando le pase la fiebre del vallenato, Juanes y otros artistas meritorios, se deje un presupuesto -aun cuando sea modesto- para la investigación en el campo de la música colombiana ‘clásica’.Decíamos hace una semana que hablaríamos algo de la representación canadiense y estadounidense en el festival, en la cual extrañamos obras de Bernstein y Groffé, entre otros. Sí, están John Adams, Gottschalk, Goddard, Gershwin, Barber, Carlos Salzedo y Peter, pero la muestra es bastante deficiente en su conjunto.Por el contrario, son numerosos los intérpretes, algunos ya conocidos en Colombia. De Estados Unidos encabeza la nómina el Director Artístico Stephen Prutsman, excelente pianista, y lo siguen los violinistas Livia Sohn y Steven Copes, la excelente chelista Alisa Weilerstein, Jessica Rivera (soprano) y Brian Gómez al piano. Por Canadá oiremos al violín a Lara St. John, al conocido cuarteto Saint Lawrence y al novedoso cuarteto Le Vent du Nord.De Corea vendrán Livia Sahn y de Taiwán, la pianista Gloria Lin y Hsin Yun Huang en la viola (a quien oímos este año); de Francia nos visitará la pianista Anne-Marie Mc Dermott.Sigue aumentado el número de conciertos y de escenarios que se ofrecerán en Cartagena: al lado de los tradicionales Adolfo Mejía (Heredia), Capillas de Santa Teresa y Santa Clara, y Plazas de San Pedro Claver y de la Trinidad de Getsemaní. El año entrante estarán la Catedral y el Centro de Convenciones que ojalá resulten adecuados, pues parece que ya no hay nada más, si no contamos a Santo Toribio que puede ser utilizado pese a su poca capacidad.Hay, como siempre, generosos patrocinadores y ha mejorado la participación de los de Cartagena. Confiamos, eso sí, que para enero se hayan copado los patrocinios porque ya, en el sexto año, estamos entrando en el exclusivo grupo de los Festivales Permanentes que reciben automáticamente los apoyos que garantizan su continuidad.***Ya que hablamos de música, es bueno mencionar el excelente concierto que Acoplásticos ofreció con ocasión de sus 50 años de existencia, con nutrida asistencia de empresarios, dirigentes gremiales y otros amantes de la música, encabezados por el Presidente de la República.Me sorprendió -pese a unos pocos tropiezos- el desempeño de la Orquesta Sinfónica bajo la dirección del maestro José Alejandro Salazar de quien no tenía yo noticia.El concierto 20 de Mozart con el excelente pianista ruso, ahora residente en Bogotá, Sergei Sichkov, nos alegró el espíritu y la Música del Agua (Handel) contribuyó al ambiente de conmemoración que reinó en el Centro Santo Domingo. La Sinfonía 4 de Chaikóvsky completó el programa con su famoso Pizzicato y sus ruidosos tercero y cuarto movimiento que le permiten a la tuba y a los platillos vengarse de la poca participación que, en general, tienen en el repertorio de los conciertos, y que ahora Mahler y Shostakovich tienden a mejorar.

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