El sistema carcelario y las penas

El sistema carcelario y las penas

Octubre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Por décadas los criminalistas han criticado el sistema carcelario por indebida permanencia de miles de imputados no juzgados por años, lo cual genera las penosas condiciones de los presos, a menos que sean VIP y gocen de todos los beneficios que reciben de la Jefatura de Prisiones; Cocina, electrodomésticos a porrillo, bebidas, fiestas, visitas no reglamentarias, etc…Los así beneficiados por la autoridad ¿Se regeneran? Moreno Rojas, los protagonistas de los escándalos financieros y de los carruseles de contratación, ¿salen verdaderamente regenerados? ¡No! algunos están más seguros y contentos en las cárceles VIP que en sus propias casas y si a ellos mismos no les pareciera demasiado, pedirían que los dejen quedar sembrando lechuga, ya no para reducir condenas, sino porque la pasan bien. También salen, y el caso se da con frecuencia, por vencimiento de los términos, lo cual es una vagabundería de la Fiscalía, los jueces y los abogados defensores.En efecto el ya desaparecido Consejo Superior de la Judicatura, fue laxo, claro y en cierta forma cómplice de los jueces corruptos y perezosos; yo en mi función de arbitro en años anteriores, instruía a las partes desde el comienzo del litigio en el sentido de que quiénes, testigos, o apoderados, o abogados, o peritos que no asistieran el día y a la hora fijados por el Tribunal, serían traídos por la policía a petición de este.¿Por qué los jueces dejan que abogados vagabundos dilaten los procesos hasta el vencimiento de los términos en fechas en que sí aparecerá el abogado a pedir la liberación de su cliente? ¿Por qué no presentar una queja al Consejo para promover la sanción al culpable que para los abogados debería ser la eliminación transitoria o vitalicia de la Tarjeta Profesional? Acabo de leer que Moreno Rojas, después de conseguir varias prórrogas para audiencia de imputación gracias a su poco ético abogado y al flojo juez que debe presidirla, acaba de recusar a este último quien no decidirá en tres meses; parece que la maniobra puede tener éxito. Dicho lo anterior, que es pálido reflejo de la realidad, debemos concluir que no hay sanción para los criminales de cuello blanco, por lo cual obviamente nada los estimula a regenerarse, sino que tan pronto salen de la ‘reclusión’ ya tienen definidas sus siguientes actuaciones fuera de la ley, las cuales, seguramente, han planeado por celular con sus cómplices. Regeneración o catástrofe diría Rafael Núñez y ahora no ocurre ni lo uno ni lo otro.Como por regla general esta elite criminal no cae dentro del grupo que se forma con los teóricos candidatos a la pena de muerte, no nos extendemos en el tema auncuando si recogemos de algún periódico las declaraciones de un magistrado que disculpó tanta condena a casa por cárcel con base en los planteamientos de aquel asistente de Nixon que visitó al Ministro de Justicia el día en que éste (Lara Bonilla) fue asesinado momentos más tarde, que tenían como fundamento el de que los que los criminales de cuello blanco (él mismo) no eran peligrosos y no deberían ir a la cárcel.Creo que dejó en Colombia una Fundación para impulsar el tema, pero no he conocido actuación alguna de ella salvo en cuanto no hay control de esta categoría de detenidos pues se agotaron las alarmas por violación de la zona libre de restricción y por ello los encontramos paseando por todo Bogotá: ¿Regeneración o catástrofe? En cuanto a aquellos pedófilos, violadores, asesinos de mujeres, culpables de arrojar acido a esposas, novias o amantes y otros delitos semejantes, siempre he sido claro partidario de la pena de muerte y me gustaría que el papa Francisco me enviara una estadística de los criminales repitentes y de los que sí se han redimido; creo que la desproporción sería espeluznante y mostraría que los criminales de esta categoría continúan delinquiendo a menos que, pescados ‘in fraganti’, dados de baja por la Fuerza Pública.¿Entonces, las cárceles y las penas si sirven para regenerar criminales? ¡Por supuesto que no!

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