El invierno del mundo y otros libros

Octubre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

La historia novelada es uno de mis géneros preferidos pues, además de la trama, se refrescan los conocimientos, en este caso, la vida en Europa desde antes de la guerra española y hasta la guerra fría, pasando por el nacimiento del nazismo, la guerra del Pacífico y el resto de la Segunda Guerra Mundial. Kent Follet es un maestro de este género como lo demuestran sus numerosas y apasionantes novelas. La vida de los protagonistas es agridulce, con amores difíciles, víctimas de guerra y otros aspectos de la vida en esos duros años que siguieron a la guerra de 1914. Sobra recomendar esta lectura.La vacante imprevista de J.R. Rowling, de la escritora de las exitosas historias de Harry Potter, me resultó un algo cansona y me recuerda, en cuanto a la esencia de la trama, el libro que ya comenté, Premio Goncourt, El sermón sobre la caída de Roma, de Jérôme Ferrari; en efecto, son análisis similares (mejor el del francés) de familias de clase media con un alto contenido de ordinariez, que resulta deprimente. Pero como no debemos rechazar la realidad: adelante con la lectura, que nos obliga a conocer la vida triste de personajes, en general, poco atractivos. Leí ambas obras con entusiasmo de falso sociólogo.Los dos libros de Osho siguieron a los anteriores; me encantaron pues no son “de superación”; el Peligro de la Verdad -estupendo- trata de las varias religiones (cuatro) que congregan el mayor número de los seres humanos y que son objeto de mandoble tras mandoble del autor. Sobra decir que las religiones Católica y Mahometana salen mal libradas; otra obra para leer en un par de días.El segundo libro, El sendero del Tao, es menos ameno para el lector convencional, pero para resistir la vida en Colombia puede ser útil volverse taoísta: si no puedes hacer nada para arreglar un problema, conserva la tranquilidad y desarrolla tu vida interior; los problemas de los demás no son tuyos (útil consejo para aguantar el desorden, y los paros y las huelgas en que ha sido sumido el país y a los cuales contribuyen las Farc con su solida labor de lobo con piel de cordero).Se me atravesaron en mi programa dos libros de Philippe Claudel, que no pude dejar de leer, magníficos ambos: La Nieta del Señor Linh y El Informe de Brodeck, obras que comprueban -especialmente la segunda- que es el mejor escritor en lengua francesa. También se atravesaron en mi programa El Tango de la Guardia Vieja, de Pérez Reverté y Música de Cámara de Rosa Regás. Agrego a los anteriores Sueños de la Razón, de José Antonio Marina, que es además de una novela apasionante, un erudito estudio de la Revolución Francesa, los derechos humanos y los horrores de los independentistas y especialmente de Robespierre, todo lo cual llevó Francia a manos de Napoleón, a un imperio que los franceses, cansados de guillotina y de sangre, recibió como un régimen que devolvió al país su grandeza, la de Richelieu y Luis XIV, que todos añoraban en el fondo del alma.Subraye un par de frases que me parecieron aplicables a la realidad colombiana:“Cuando un malo triunfa es porque se aprovecha de la candidez, de la debilidad o de la falta de inteligencia de los demás. En una sociedad inteligente, libre y sin miedo, los malos no triunfarían. Me atrevo a decir más, una sociedad justa sería precisamente aquella donde los malos no triunfarían nunca. No donde no hubieres malos, porque eso por desgracia se me antoja imposible, sino donde no tuvieran éxito”. Y agrega en otra página dos buenas frases para estos momentos y para un país de segunda, como es el nuestro: “La adversidad de las situaciones o alguna otra causa podrían deteriorar las capacidades de los hombres, también su inteligencia y su aspiración, y entonces, bloqueado el impulso de la inteligencia, la marcha hacia el progreso desaparecería. Ese es [era] el gran peligro de la humanidad. Que un embrutecimiento provocado o casual pervirtiera las ocurrencias de los hombres y les hiciera olvidarse de su destino”.Agrego yo: ¿Está Colombia manejada por hombres que tienen deteriorada su inteligencia y por ello es posible que desaparezca la marcha hacia el progreso?¡A ratos parece que sí!

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