El general Rafael Reyes y el Rosario

El general Rafael Reyes y el Rosario

Diciembre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El Colegio Mayor rindió un homenaje al expresidente Reyes el lunes 9 de noviembre, al cual concurrí, no sólo por mi amistad con miembros de su familia, sino porque le tengo gran aprecio al general y porque soy exconsiliario, colegial y exprofesor de la Universidad .Siendo yo Director de El Espectador, y en alguna fecha propicia, escribí un editorial sobre el personaje y ¡ahí fue Troya! La familia Cano montó en cólera porque el General, con una de esa decisiones que tomaba en momento de acoso, cerró el periódico que don Fidel publicaba en Medellín una semana sí, dos no, un mes sí, otro no.Yo nunca me inmuto con esas reacciones de los herederos, que mal que bien aprovecharon el diario hasta su venta a Julio Mario Santo Domingo quien, pienso yo ahora, quería ponerlo a la orden de la candidatura de Serpa, lo que no funcionó en 1998.A mi haber cuenta también que siendo yo funcionario de la Flota Mercante Grancolombiana y gracias a la amabilidad de Silvia Wills de Vásquez, hice reproducir la edición original de los viajes de los hermanos Reyes al sur, que culminaron con la llegada del único sobreviviente de los tres a Rio de Janeiro, donde fue recibido con honores por el emperador Pedro II. Posteriormente la Flota editó las Memorias del general.Es claro, entonces, que mi conocimiento de Reyes y mi admiración por su fructífera acción que sacó a Colombia de la fatiga y pesimismo que agobiaron al país después de la guerra de los 1000 días y de la perdida de Panamá, están justificados. Se necesitaba un rebullón, y él lo dio; la eliminación de la vicepresidencia, la creación del Banco Nacional, la convocatoria de la Asamblea Nacional, el impulso a la infraestructura y al acercamiento con el Partido Liberal, fueron básicos para despertar a Colombia y abrir la puerta al movimiento republicano bipartidista que llevó al poder a Carlos A. Restrepo en 1914.El homenaje que se hizo tiene fundamento en dos actos: la reapertura de la Facultad de Jurisprudencia, vital para el Colegio, y la financiación de la ampliación del Claustro que le dio salida por la calle 12.Dos placas conmemoraban tales actos pero ellas habían sido arrancadas y escondidas en algún altillo de donde fueron rescatadas y colocadas en su lugar original. Recordemos que en ese entonces los rectores y consiliarios ponían placas y ordenaban retratos con cierta generosidad, pero como consecuencia de la variable política, unas y otras eran desterradas de los muros del Claustro; estas fueron ordenadas por el rector, Monseñor Carrasquilla, en 1905.El acto académico fue excelente y yo lamento que pocos profesores y muy pocos alumnos, lo mismo que pocos descendientes de Reyes se hayan hecho presentes pero como ahora nadie conoce la historia de Colombia, ello no es de sorprenderse.El rector Restrepo dijo inteligentes y elogiosas palabras y a él siguió Malcon Deas, erudito historiador y dueño de un particular y muy británico sentido del humor.Debía esta parte netamente académica terminar con un conversatorio presidido por el Decano de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales, con la participación del mismo Malcon Deas y la de un profesor de la Universidad Nacional de Colombia. Lamentablemente este último con el veneno que algunos profesores de ese centro docente (donde estudió y se graduó mi padre quien, además, fue profesor de Hacienda pública por varios años) sacó numerosos papeles de sus bolsillos y copó el tiempo restante, aun después de que el Rector tuvo que abandonar el auditorio; por supuesto que el profesor Ayala Diago, mirándome fijamente -como diría el cantante Fonseca- dijo con cara de picardía: Reyes fue mejor expresidente que presidente, como lo fue Carlos Lleras Restrepo. ¡Qué mamertos tan cansones! Por último, visitamos el museo de la Universidad a cargo de Luis Eduardo Nieto, docto académico, y recibimos la biografía elogiosa de Reyes escrita por Baldomero Sanín Cano, liberal radical y uno de los fundadores del Externado de Colombia; no estoy sólo en mi posición frentera y me pregunto si el historiador era de los mismos Cano de don Fidel.

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