¿Dónde estaba Santos?

Julio 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El Gobierno actuando como un vulgar proxeneta, entregó la Constitución, ya volada y maltratada en el gobierno de Uribe, a los chacales y las hienas hidrófobos que se agrupan en el Capitolio Nacional para un último y defensivo agravio que llevaría a la gente pensante en Colombia a decir: “La Constitución de 1991 ha dejado de existir, viva la del país mafioso que ahora se inicia”.¿Y dónde estaba Santos?El Presidente del Senado estaba en China; el de la Cámara y jefe del partido liberal (sí, son minúsculas) llegó tarde a varios debates y por último, ¡oh vergüenza!, declara que no había leído el acto legislativo aprobado, antes de firmar.Los amigos del gobierno votaron a favor de los delincuentes y procesados: ¿Alguno le consultó a Santos? ¿Alguno le avisó al gobierno lo que estaba pasando? ¿La oficina jurídica de la Presidencia estudió el tema, y el Ministerio de Justicia y el del Interior?¿Y dónde estaba Santos?Nunca Colombia había sufrido un ataque igual de la mafia incrustada mayoritariamente en el Congreso. El afán del Presidente de tener en la misma canasta a todos, honestos y corruptos, leales y camuflados, siendo éstos últimos los que están manejando la Rama Legislativa a la que Santos vive dando combustible y uno que otro desayuno para que le aprueben sus reformas, nos está matando.¡Y qué reformas! La de la Justicia es una verdadera basura y deben hundirla en el basurero de Doña Juana y ojalá junto con los corruptos que han traicionado la confianza del país; y qué decir de la reforma de la Salud: mi apreciada amiga Beatriz Londoño, ministra de Salud, aparece en televisión y sin rubor declara que la carta de los exministros del ramo (que no es luminosa, como decía Valencia) le abrían los ojos -después de dos años de todos los escándalos de la Saludcoop del Fiscal y de otras entidades- y que se acabó de dar cuenta de que hay que reformar la Ley 100.¿Y qué hace Santos?Seguir en la pasarela internacional mientras el país y las instituciones se resquebrajan y comienzan a desmoronarse; decía yo hace pocas semanas que él tenía que pasar de la pasarela al barro: prolífico consejo.La verdad es que no está gobernando sino haciendo uno que otro escándalo publicitario anunciando reformas que me llenan de terror; ya hablamos de la justicia y la de la salud, sin contar con la educativa que se hundió sin pena ni gloria; nos falta la tributaria que está dirigida para agobiar la clase media que suministrará los dineros adicionales que deben alcanzar para atender los despilfarros del Estado, el desenfreno de los corruptos y muy poco las necesidades del pueblo.Imagino al Ministro de Hacienda y al joven Ortega restregándose las manos cada vez que encuentran que no pueden evitar el daño a los pensionados, empleados e independientes de la clase media que no tienen otro remedio que empobrecerse para dar gusto a un gobierno fiscalista mientras cacaos, ricos honestos y ricos mafiosos no pagan nada: es el escándalo de los gobiernos de derecha que, como lo hizo Uribe, empobrecen a los pobres y enriquecen a los ricos: ¿Donde está Santos?

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