De libros y ferias

Junio 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

No fui a la Feria del Libro; cada día me molesta más salir a lo que yo llamaría ‘lugares remotos’ como la Feria Exposición, el Teatro Colón, el de Colsubsidio y el de Cafam, pues yo creo que con razón, las emociones en esos trayectos, léase exceso de buses, de motocicletas y hasta de camiones y otros vehículos (aún hay zorras con caballos o con seres humanos) son demasiado para la tranquilidad a la que aspiro después de 60 años de trabajar, de vivir la vida política de mi padre que me hace calificar como desplazado (me quemaron mi casa y tuve que ir a vivir a México), la Asamblea Constituyente, la Embajada en Estados Unidos, las campañas de mis precandidaturas en 1994 y 1997, son suficientes (sin contar con otros eventos) para merecer el descanso, aún cuando no el eterno todavía.Me cuesta trabajo llegar al Teatro Santo Domingo y no lo hago a fiestas diplomáticas, matrimonios, primeras Comuniones, apertura de exposiciones, presentación de libros, cócteles varios, etc…Sin embargo, pedí a mi hija menor que me comprara algunos libros el 1º de mayo, pero ahí fue Troya: de los ocho que quería, sólo logró adquirir 4 pues las otras dos editoriales tenían colas kilométricas, de manera que apuntaré al día del Padre.Lo que llegó a mis manos, y ya arranqué con el primer libro, fue el paquete de Chapinero –que no me podía faltar; más allá, a la derecha (lo que no traiciona mi filosofía política), Sumisión de Honellebecq y el duro y deprimente El Mar, de Banville que estoy leyendo al amanecer para que el cansancio me ayude a dormir.Por supuesto que acaba de leer otro hueso duro de roer, el último libro de Milán Kundera, que no es poca cosa, y el excelente de Daniel Mitchell, joven profesional que ha sacado a adelante una difícil labor, y con gran éxito: resumir en 25 discursos comentados, la Historia de Colombia. Esta obra, ‘Palabra Colombiana’, nos trae desde la independencia al gobierno de Uribe, en una interesante narración inteligentemente comentada e ilustrada con los 25 discursos por él bien escogidos (entre otros uno de mi padre) que pone de presente dos de las tres causas de nuestro batallar de casi 200 años: Centralismo vs Federalismo y acción perniciosa de la iglesia Católica. Lo único que faltó es la tercera pata del trípode, el problema agrario.Pese a las fallas, normales en Colombia, en la organización y seguridad en la Feria, todos los comentarios que he recibido son muy elogiosos y de ello me alegro; ojalá los colombianos respondiera a este verdadero banquete cultural, haciendo el esfuerzo de leer al menos 4 libros por año que para 40 millones de personas es una vergüenza, más aún si esta cifra incluye los textos de colegio y la lista de teléfonos. Creo que el imparable camino hacia la ancianidad debería incluir para todos la lectura y la música, que para mí son el 60% de mi vida.De una querida amiga acabo de recibir el libro ‘Hotel Florida’ que versa sobre la guerra civil española uno de los episodios sombríos del Siglo XX que, en el fondo, fue un enfrentamiento, digamos mejor, un calentamiento para la Segunda Guerra Mundial, pues los alemanes y los italianos ya tan despiadados como lo fueron más adelante, practicaron los bombardeos a civiles y dieron amplio apoyo a Franco, el sanguinario Generalísimo culpable de tantas muertes y tormentos a civiles, que España enterró en esa memoria nefasta que impide que los delitos atroces sean castigados, como seguramente pasará en Colombia con las Farc y el ELN.Siempre me enorgullece recordar cómo el Partido Liberal en el poder no reconoció a Franco y mantuvo sus relaciones diplomáticas con la República en exilio: eso es dignidad y doctrina. Por supuesto, al caer el poder nuevamente y para mal de la República en manos conservadoras, Franco fue recibido con alborozo en nuestro mundo internacional.

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