De la Fiscalía y otros temas

De la Fiscalía y otros temas

Julio 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Cometieron los presidentes de las cortes un grave error al confirmar que no necesitan una nueva terna; elegir con la terna de Uribe es una bobería magna y hacerlo en vísperas de la ‘reapertura’ del Ministerio de Justicia, peor.Aparentemente la propuesta de los uribistas de ponerle la mano a la Fiscalía fracasó y así debía ser; de hecho, en las reuniones que tuvieron lugar en 1991 en la Hacienda Yerbabuena (Instituto Caro y Cuervo) y que yo coordiné, entre 18 y 20 constituyentes de profesión abogado estuvieron de acuerdo en que en un país clientelista como éste no se podía dejar que el Fiscal General fuese designado por el Presidente de la República, como ocurre en los Estados Unidos. Quien se tome el trabajo de revisar la Gaceta Constitucional, cosa que no hacen ni los abogados, ni los periodistas, ni los políticos -especialmente los congresistas- encontrará todos los antecedentes de esta decisión que debe mantenerse.La Constitución de 1991 ha sido maltratada desde muy temprano porque pisaba callos, como por ejemplo con la eliminación de las suplencias la cual desapareció en breve por obra de los políticos corruptos, hecho que ha causado serios males a Colombia; la reelección fue otro golpe del gobierno de Uribe en ‘dañado y punible ayuntamiento’ con la clase política y su vulgar garantía de dos períodos es tan obvia, que ya se habla de los ocho años de Santos.Es apenas natural que un Presidente que se mueva (familias en acción, exención de impuestos a los ricos, consejos comunales, infatigables invasiones a la privacidad de las emisiones radiales, etc.) se puede hacer reelegir con gran facilidad, y ni siquiera necesita los dineros con los cuales tan generosamente el Estado financia a los candidatos con nuestros impuestos, pues estos ya están financiado al Presidente-Candidato.Así, sin ton ni son, sin planificación y sin estudios, llevamos como 30 modificaciones y adiciones, cuando la única que realmente se justificaba era el reestablecimiento de la extradición, cuya segura eliminación Álvaro Gómez y yo le anunciamos al presidente Gaviria con la anticipación debida, habiéndonos él recibido y teniendo cómo testigo a Alberto Casas, como creo haberlo narrado en uno de mis libros, y sin que el Gobierno hubiese adelantado ninguna actividad para frenar la iniciativa.Nos preocupa que el próximo Gobierno, con una casi unanimidad de votos en ambas cámaras, caiga en nuevos desafueros.Entre tanto, y sin intenciones pecaminosas, hemos meditado sobre el enredo en que se metió el electo con su ‘Unión Nacional’ pues si en un principio suena bien, una segunda lectura despierta profundas inquietudes.En efecto, en el pasado y tanto en el gobierno de Ospina Pérez como después de la caída de Rojas, se llegó a un Frente Nacional; éste como su nombre lo indica implica una unión porque nadie puede hacer unión consigo mismo, salvo en casos de esquizofrenia, y esa es la dificultad.Los garosos de todos los partidos y movimientos quieren puestos importantes para ellos, sus jefes y sus validos porque los privilegios siempre caen de lo alto pero resulta que ni volviendo a crear los ministerios que en mala hora eliminó Uribe y las embajadas ‘idem’, se alcanza a disponer de ubicación para tanto lentejo y menos aún cuando las ambiciones se han ido centrando en el gabinete.Santos, con nadadito de perro, está sustrayendo del continuismo algunos puestos claves y, he de decir, que me han gustado los elegidos que conozco. ¿Será que durante su viaje soltará unos nombres más, o lo hará al tocar de nuevo tierra colombiana y antes de que lo asfixien tantos abrazos de los caciques y caciquillos que lo rodean y que para ellos no quieren notarias ni consulados sino, por el momento, solamente ministerios?Ojalá que así sea y, además, que no se meta Álvaro Uribe a reclamar una supuesta cuota de poder a la cual no tiene derecho alguno, incluido el de ‘designar’ embajadores.

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