Curiosidades

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Julio 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Aun cuando he de volver sobre el proyecto de Constitución de la Unión Europea, me voy a detener hoy en temas locales.Hace unas semanas el diario El Tiempo en su sección de hace 100 años publicó esta noticia, que transcribo:“El señor Restrepo Briceño [mi tío abuelo Fernando], magistrado de la Corte de Cuentas, luego de examinar las cifras de la Tesorería General de la República, formuló unas glosas para denunciar los gastos relacionados con la compra de caballos, un coche victoria y un billar adquirido durante el gobierno de Rafael Reyes”.Advirtiendo, como lo he hecho varias veces, que soy admirador del General y sin darle mayor importancia al tema, lo destaco por tratarse de una noticia de otro país, de otro planeta y de otra época que Colombia, por desgracia, no recuerda.¿Qué tal la victoria y los caballos cuando el Estado compra centenares de vehículos blindados para los funcionarios públicos y para magistrados y congresistas, con enorme costo y que, respecto del Congreso son dos por familia, con gasolina incluida?Atrás quedaron los años de mis abuelos Restrepo y Briceño y sé que tanto don José Félix de Restrepo como el general Emigdio Briceño deben haberse revuelto en sus tumbas especialmente en los últimos 40 años cuando la corrupción, el despilfarro y la vagabundería se han tomado el país.Victoria blindada hubiera debido tener el general Reyes para protegerse de atentados como el de Barrocolorado y en contraposición, el 85% de los congresistas no deberían tener tal tipo de protección pues nadie conoce a estos legisladores ignaros.¿Qué tal la investigación del tío Frenando después de la Cumbre de las Américas?¿O de los numerosos saqueos del Tesoro Público en municipios, departamentos, institutos descentralizados y gobierno central por parte de los miembros de las corporaciones públicas, los concejales, gobernadores, congresistas o altos funcionarios a todo nivel, etc, etc…?Los comentaristas cegatones y mansos pueden decir lo que quieran, pero este es un país mafioso y los hechos cotidianos que involucran a diplomáticos o exdiplomáticos de Uribe, a su jefe de seguridad y parece que a otros altos oficiales de la policía, a los hacendados antioqueños del Uraba, a congresistas, gobernadores y gente prestante amiga de paramilitares o traficantes, tienen la virtud de recordarme las épocas más oscuras de Birmania, país que recibió todos los calificativos peyorativos inimaginables de buena parte de los países “decentes” del mundo, grupo al cual no siento yo que pertenecemos.Sin duda que una de las causas más claras de nuestra decadencia es el acceso de una clase política burda, ignorante, ambiciosa y carente de toda ética y cultura, características de los mafiosos, y a su lado el acceso también de mediocres, lambones y fáciles herramientas de los primeros pero que al cabo del tiempo llegan a los cargos de importancia como un par de secretarios de corporaciones públicas que ya deberían haber sido sustituidos si no fuera porque son iguales a sus jefes y patrocinadores.Todas las gentes se caracterizan porque entre ellos se conocen bien por el nombre solo, sin apellido, horrenda costumbre que se ha abierto camino entre los jóvenes que no entienden, como lo dice Larsson, que los perros sólo tienen un nombre pero que las personas tienen nombre y apellido y que la combinación de ambos es la que crea una identidad.

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