Criminales nazis

Criminales nazis

Agosto 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Cenaba yo una noche en Lima con dos almirantes bolivianos y un asesor de la ‘marina mercante’ (¡) del mismo país, que me fue presentado como Klaus Altman.Obraba en calidad de Director Comercial de la Flota Mercante Grancolombiana y era mi misión conseguir que la recién creada Transportadora Marítima Boliviana no le vendiera bandera a la poderosa Hapag-Lloyd, la línea marítima que servía el tráfico entre el norte de Europa y la Costa Pacífica de Suramérica; de hecho, la carga de importación y exportación que se generaba en Europa hacia Buenaventura y hasta el sur de Chile y viceversa se transportaba -con base en leyes de reservas de carga de todos los países de este continente- 50/50 en buques de bandera de aquellos de origen y destino de las mercaderías.Bolivia, como era de suponer, no había tenido nunca marina mercante pero los alemanes inventaron un inteligente esquema: lograron que Bolivia sacara un Decreto de reserva de carga y que se creara la compañía boliviana a la cual le regalaron un viejo buque, coartada de la trampa.¿La idea fue de la Hapag-Lloyd, que seguramente conocía al llamado Klaus Altman, o de éste que según los programas de TVCable era el propietario de ella? ¿Por qué los dos almirantes bolivianos de mayor graduación estaban con Altman? ¿O sería tal vez que la Transportadora se había creado por la dictadura bolivariana, asesorada por Altman y por sus compatriotas de la Hapag-Lloyd?Lamentablemente mi gestión fracasó, como tenía que ocurrir y la empresa alemana se quedó con la carga de Bolivia y yo desperdicié mis viáticos.La película de Cazadores de Nazis (TVCable) parece desconocer toda esta información aun cuando en ella hablan los franceses que lograron ‘cazar’ al denominado ‘Carnicero de Lyon’, jefe de la Gestapo que había hecho torturar, deportar a campos de exterminio o asesinar a numerosos franceses, judíos y no judíos.Retornado al relato, pocos días después ocurrió en Bolivia un golpe militar en contra de la dictadura y uno de los almirantes de marras quedó en la nueva Junta de Gobierno, aun cuando fue depuesto dos días más tarde; pero, sin lugar a dudas, era hombre importante y gran amigo de Altman.Cuál no sería mi sorpresa cuando tiempo después veo en un periódico, en Bogotá, el retrato del alemán que resultó ser, nada menos, que Klaus Barbie, ‘el Carnicero de Lyon’, quien después de numerosas gestiones de los judíos franceses (pues era protegido del Gobierno de Bolivia que sí conocía su verdadera identidad) fue extraditado a Francia donde fue juzgado y condenado a cadena perpetua.Mis inquietudes académicas que surgieron al confrontar la película que vi hace un par de semanas con mi experiencia personal son varias y de mal sabor:- Barbie era protegido del Gobierno de Bolivia pero, ¿lLo era también del de Alemania o, por lo menos, de los directores de la Hapag-Lloyd?- Si lo último es cierto, explicaría por qué la Hapag le regaló un buque a la Transmarítima Boliviana, de propiedad de Barbie y del Gobierno boliviano que expidió a su favor el decreto de reserva de carga que le entregó los fletes a la empresa alemana, en parte, y a Barbie y a los almirantes, el resto.- ¿Fue este otro caso de complicidad vergonzante entre los aliados que ganaron la guerra, juzgaron a unos pocos criminales y dejaron -a ciencia y paciencia- que la gran mayoría escapara o fuera rehabilitada y colocada en altos cargos en Alemania, Francia y seguramente en Estados Unidos, como lo denuncia Viviane Forrester en el libro que ya he comentado?Lo único que me consuela es que en la cena con el ‘carnicero’ y sus amigos almirantes no comimos carne, pues tuvo lugar en uno de tantos restaurantes chinos de Lima.

VER COMENTARIOS
Columnistas