Colombia y sus miedos

Febrero 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

La reforma agraria que duró tantos años en llegar a ser realidad, tuvo en el caso de Carlos Lleras Restrepo sus inicios cuando presentó a la Cámara de Representantes un proyecto por allá en 1934 y cuando como Secretario de Gobierno de Cundinamarca manejó la parcelación de El Chocho (Fusagasugá) por la misma época.Fue Lleras, posteriormente, uno de los ponentes de la Ley 200 de 1936 que emanó de la reforma constitucional de López Pumarejo y que consagró por primera vez la función social de la propiedad. No ocurrió mucho hasta 1960 cuando, siendo presidente Alberto Lleras Camargo, le propuso a éste que se preparara un proyecto de ley de reforma agraria, labor que realizó el Comité que presidió él mismo y que dio lugar –con enormes dificultades- a la aprobación de la Ley 135 de 1961 con la cual mucho se hizo hasta cuando Misael Pastrana enterró la reforma agraria con el Pacto de Chicoral, casi que redactado por los terratenientes amigos del régimen y por unos réprobos que decían representar los partidos tradicionales.El año pasado escribí casi lo mismo con ocasión del cincuentenario de la ley y asombrado ví que nadie la hubiere recordado cuando se estaba planeando una que nadie se atreve a llamar por su nombre para no disgustar a los terratenientes de siempre, muchos hoy infectados por el paramilitarismo y parecería que tampoco a narcos y corruptos que han desplazado a tanto campesino humilde por la fuerza o con la complicidad de políticos, notarios y registradores.El país entregó en 1971 las banderas del campo a la guerrilla y ahora lo está pagando. ¿Cuántos años se han perdido mientras el conflicto ha crecido en proporciones geométricas? Más de 40.Y como una culebra que se muerde la cola estamos regresando en una u otra forma al siglo pasado y auncuando crea el Gobierno que nadie se da cuenta para donde vamos, todos sabemos que no se trata únicamente de devolver sus tierras a los desplazados sino de parcelar las grandes fincas de paramilitares, narcos y corruptos y entregarlos a los pobres y de hacer una reforma agraria mejorando las condiciones del campo con obras de riego y drenaje, con abonos, fertilizantes y asistencia técnica, en fin, con grandes inversiones que estoy seguro que Juan Camilo Restrepo lo tiene claro como seguramente se dice en su libro ‘Política Integral de Tierras’ que aún no he tenido tiempo de leer pero cuyo título es diciente.Resalto la prudencia del Ministro al escribir: “Entonces el Gobierno está empeñado en hacer una nueva reforma agraria que sin tener que salir a comprar tierras, o a expropiar tierras, por cuanto es posible realizarla simplemente movilizando todas las tierras que están inertes y mal administradas, perdidas, despojadas al mismo Estado y que pueden complementar el triángulo de la política agraria. Una dotación de tierras que no se hará como se realizó el siglo pasado.¡Qué tacto! Es claro que nadie quiere ganarse a otro Nacho Vives, pícaro, mentiroso y calumniador que en un país donde se le pide a los comandantes de las Fuerzas Armadas que salgan a pedir excusas a guerrilleros, narcos y otra gentuza por haber defendido el Estado de Derecho, hubiese debido -de estar vivo, cosa que ninguna persona decente anhelaría- salir, él sí, a la plaza pública a pedir perdón por haber contribuido en grado sumo al fortalecimiento de los grupos ilegales y a la violencia, sin contar con que pocos años después esas tierras sirvieron para desarrollar la marihuana y la coca y para poner el país en el camino de la penuria moral y de la violencia criminal que ya es endémica y que nos seguirá agobiando durante al menos, otro medio siglo.

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