Colombia y su edad media

Colombia y su edad media

Julio 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

En Occidente termina la Edad Media y, supuestamente, el oscurantismo, en el siglo XV, que tiene una especial importancia en la historia de la humanidad: los turcos toman Constantinopla; los Reyes Católicos, Granada y Cristóbal Colón descubre América, lo cual aún se debate.Surge con su esplendor no comparable en la historia del arte, el Renacimiento que produce tantos talentos también incomparables en las ciencias y la filosofía.Cuando en Europa se construyeron los grandes castillos e imponentes catedrales y nace la pintura italiana y flamenca que hoy, todavía, nos deja sin habla, en nuestro país se están fundando los pueblitos (Bogotá, Tunja, Popayán, Cali) que nosotros llamamos ciudades y Vásquez Cevallos y los Figueroa adelantan su obra religiosa.Por estas “pequeñas” diferencias y porque los indios siguen esclavizados y porque la religión católica se mantiene, ella sí, en el oscurantismo medieval, Colombia permanece también en él.La historia de los papas durante el renacimiento es atroz y la de después tampoco es para alegrarse y la tristeza debe durarnos hasta la fecha, por culpa de una mafia romana en el Vaticano y de la errada conducción del catolicismo por parte de unos sumos pontífices (título heredado de los herejes y que nunca tuvo Pedro, el primer y humilde papa ni sus sucesores durante 12 siglos).Estos supuestos “pastores” han cometido toda clase de abusos que no tienen fundamento ni justificación en los evangelios: la infalibilidad papal, que es un atributo absurdo y que sólo ha servido para ambientar al Espíritu Santo (¿Alguien sabe qué es y porqué hace parte de la Trinidad?); la Trinidad que justifica todos los mitos y que tanto daño ha hecho a las enseñanzas del Jesús histórico de que habla el teólogo católico, suizo de nacionalidad, Hans Küng, y que se reinventó para sostener que la religión católica es monoteísta pues las tres personas que aparecen en los cuadros y en la liturgia son uno, por dogma expedido en uso de la infalibilidad; que Cristo y su madre subieron (?) al cielo en cuerpo y alma es otra enorme sandez, como lo es el dogma de la inmaculada concepción, otro dogma que es la raíz del maltrato de la mujer y de la violencia contra ella y junto con la impureza del sexo que no esté encaminado a la reproducción.¡Cuánta basura oscurantista! Cuánta mentira y cuánta torpeza que la ciencia ha venido destapando desde hace siglos, cuando pese a los papas la tierra dejó de ser plana y el sol de ser satélite de la tierra.Pero todo esto es poco comparado con las indulgencias, que aún existen a pesar de Lutero; de la “santificación” (?) de miles de personas y de la contradicción entre el libre albedrio y los milagros.Ahora van a canonizar a Juan Pablo II después de que, aparentemente, asesinaron al primero en el Vaticano; el papa polaco es uno de los prelados más retardatarios y dañinos de los últimos tiempos, culpable de la deserción masiva de católicos hacia otras ramas del cristianismo.Los dudosos milagros que le atribuyen son una farsa y además, implican una intervención de Dios o de esos intermediarios (lagartos, los llamaríamos en Bogotá) que son los santos que también conspiraron contra el libre albedrio y molestan todo el día a la Trinidad con su lobbying a favor de sus pupilos y clientes.Para hacer el trago menos amargo van a santificar a Juan XXIII quien no ha hecho milagros pero sí lo más importante que le ha sucedido al catolicismo en diez siglos; el aggiornamento que surgió del Concilio Vaticano II que Pablo VI no supo impulsar y que Juan Pablo II y Benedicto XVI enterraron para mal de la iglesia; pero el que peca y reza empata y esto implica dos santos más.Por ahora, para completar nuestra imagen mediocre consolémonos con lo macabro e inevitablemente ridículo: un pedacito de costilla de la Santa Laura Montoya que alguien arrancó de su esqueleto (¿Algún mafioso?) y nos envió para gozo de los inocentes.

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