¿Colombia, amnésica?

Julio 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El tema de Venezuela y sus constantes abusos son tolerados por razones que desconozco, sin que ninguna sea válida, como trataré de explicarlo. Sin embargo, y en primer término, debo señalar que una de esas razones es la amnesia de nuestros compatriotas y, por supuesto, de los sucesivos gobiernos.Colombia es un país de corderos, y no de leones, como decía el poeta. ¿Debemos aguantar con inagotable paciencia un pésimo vecino porque el petróleo lo ha hecho nuevo rico desde hace tiempo o porque salió de una dictadura solo hasta 1944 y acabó en otra en 1949 y hasta mitad del siglo pasado para caer después en otras con Chávez y Maduro?¿Las Fuerzas Armadas de Colombia, las mejores y más numerosas de América Latina, no nos garantizan protección de esos patanes, analfabetas e indeseables vecinos que protegen en su territorio a ‘guerrilleros’ y terroristas colombianos que allá tienen sus días de vacaciones, reposo, refugio y protección contra nuestros soldados que temen perseguir en caliente a esos delincuentes?¿No es hora de enviar grupos armados y eliminar esos nidos de violencia? ¿Qué pueden alegar los venezolanos: que estamos en su territorio sin permiso? Si ellos protegen y apoyan al enemigo de Colombia debemos pararnos firmes y no temer a esos ‘hermanos’ latinoamericanos. ¿Qué los apoyan Ecuador, Bolivia y Nicaragua? No importa: destapemos esa trama que ensombrece el futuro de Latinoamérica, cosa que no va a acabar ni la OEA (por la cual no hicimos nada) ni Unasur, para cuyo futuro les enviamos a Ernesto Samper.Concluyamos que ni el Presidente, quien parece un buey atravesado en el camino de nuestro futuro, ni la Cancillería, que no sirve para nada, como no sirve su titular, que no conoce bien el tema de Venezuela, como no conocía el de Nicaragua. Por cierto que nuestros cronistas tampoco conocen el desarrollo de nuestro último problema sobre mar territorial, la plataforma submarina, etc… Tal vez lo más completo que se ha escrito últimamente es el artículo de Alfonso López Caballero en Semana el 4 de julio, pero tampoco refleja toda la realidad.En efecto, mientras gobernó el dictador Pérez Jiménez nadie -y menos aún Rojas Pinilla- iba a decir algo; Alberto Lleras y Valencia tampoco lo hicieron y estuvieron realmente ocupados con el proceso de paz de aquel entonces, que fue eficaz en cuanto a la desmovilización y la entrega de armas de las guerrillas liberales, que estaban conformadas por colombianos perseguidos por godos y curas.Elegido Lleras Restrepo y siendo ya presidente de Venezuela Raúl Leoni, aquél recibió invitación para asistir al vecino país; tuve la fortuna de acompañarlo con Virgilio Barco y Rodrigo Botero y de asistir a varias reuniones en las cuales, por primera vez en años, se mencionó el tema en disputa. En el curso de la visita se tocó el tema del diferendo y se habló de la tremenda estupidez del gobierno conservador que, por carta del ministro de Relaciones Exteriores Juan Uribe Holguín y de su secretario Alfredo Vásquez Carrizosa, entregó los islotes de Los Monjes a la Venezuela de Pérez Jiménez, tema que para el asunto del diferendo tiene gran importancia, aun cuando nadie haya entrado a fondo en su análisis.Resucitado el litigio, Lleras trató el tema en varias oportunidades con el nuevo presidente, Rafael Caldera, con quien tuvo una buena relación. Lleras lo invitó con su esposa a la conmemoración de la Batalla del Pantano de Vargas y, después de la inauguración del Hotel Sochagota, se firmó el documento que lleva ese nombre, primer paso para nuevas conversaciones.Mi padre ordenó a la empresa pesquera Vikingos que navegara en nuestras aguas territoriales (en litigio) y así lo hizo. De hecho, los buques de guerra venezolanos capturaban los pesqueros que llevaban a puerto de su país, lo que daba lugar a las notas de la Cancillería con lo cual se mantenía viva nuestra posición respecto del conflicto.Por cierto que el 7 de agosto de 1970 había tres buques de bandera cautivos, por lo cual mi padre llamó por teléfono a Caldera y le manifestó que no podía posesionarse en esas condiciones; las autoridades los dejaron en libertad.Dada esta experiencia se concluyó que era necesario adquirir fragatas portamísiles, lo que hizo la administración Pastrana. (Continuaré).

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