Camioneros y mal gobierno

Julio 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

¿Quién tiene la razón en este nuevo paro que le hace más daños a los colombianos del montón que al Gobierno? ¿Lo entiende así Aguilar -cacique máximo de las tractomulas y otros pocos ricachones que saben beneficiarse con el falso chatarreo que es de otro cártel, inmoral y corrupto como lo percibimos los colombianos, pero no los responsables del orden público y de la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos? ¿Cuánto ha durado el negocio de la ‘chatarra’ que no existe y que el vehículo-chatarra está moviéndose por las carreteras de Colombia, viejo y andrajoso pero productivo?Primera falla del Gobierno: no ser ni claro ni sapiente en el estudio del problema; hace días y también años se hubiera debido explicar a los pequeños transportadores que no hacen parte de la mafia, cuál es el problema, cuán difícil resulta, si no imposible, darle gusto a los propietarios encorbatados.Claridad en las negociaciones: así como el Gobierno es incapaz de explicar que fue o es lo que está pasando con las Farc, lo es también de dar una clara lección de porque no pueden aceptar las peticiones de la organización gremial de transportadores de carga.No se necesita ser un genio -que el Presidente no lo es y a ratos tampoco los ministros- para enumerar los diversos fenómenos que afectan la economía colombiana:2.1 Colombia se apartó hace ya años del proteccionismo y se abrió al liberalismo económico que se inició popularmente con los Chicago Boys.La apertura se está haciendo sin precaución y sin cuidado: lo más grave y que no puede corregirse a corto plazo, es la fiebre de los tratados de libre comercio que aparentemente se inició con el acuerdo con México y Venezuela cuando Santos fue ministro de comercio exterior, que puso al borde de la quiebra a varias empresas.Pero lo trágico de la historia y de la ineptitud de varios gobiernos, presidentes y ministros de hacienda, es que no tuvieron en cuenta que un país que no exporta no puede firmar tratados de libre comercio pues cualquier tropezón de la económica puede acabar con las finanzas nacionales.¡Y eso ocurrió! Lo he escrito y lo repito: 44 años de una política de promoción de las exportaciones, de subsidios, de Plan Vallejo, de zonas francas y de oficinas de Proexpo en el exterior, organización que nació entre 1967 y 1968. Todo se ha desperdiciado pues a la industria y los inversionistas les pareció más cómodo vivir del consumo nacional que desarrollar mercados externos.Esta increíble estupidez llevó a que acogiéramos con regocijo los productos elaborados o producidos fuera del país lo cual, en algunos casos, sólo sirvió para encarecer el costo de vida y en otros para poner de presente que era más caro producir en el país que importar, y para ello los fletes terrestres han sido esenciales: es más caro llevar un contenedor de 40 pies de Bogotá a Buenaventura que desde Buenaventura al Japón. ¿Quién lo creyera?Información precisa: Lo peor que ha pasado es que cuando tuvimos el auge de las exportaciones de recursos naturales no renovables (petróleo, carbón, níquel, oro) nos deleitamos ante tanta belleza y por débiles nos contagiamos de la enfermedad holandesa y he aquí porqué hay crisis en el sector del transporte terrestre: se derrumbaron las exportaciones, se encarecieron las importaciones y arrastraron los precios de los productos nacionales.Conclusiones claras: a) Un país que no tiene una industria exportadora fuerte, no puede celebrar convenios de apertura económica pues ello llevará necesariamente a un deterioro de la balanza comercial y a un debilitamiento de los precios de los productos nacionales. b) Naturalmente que no se requiere una estructura de transporte igual a la que existía durante la bonanza, luego, sobran camiones. c) Si, adicionalmente, no se chatarriza el equipo viejo y más costosa, la sobreoferta de espacio será aún más dañina. d) Ya embarcados a medias en la Ocde no puede el gobierno dar marcha atrás porque, adicionalmente, la Organización Mundial del Comercio no se lo permitiría.

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