Cámbulos y gualandayes

Cámbulos y gualandayes

Junio 15, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

El pueblo colombiano es sencillo, con la candidez del bambuco y del pasillo y revoltoso con el calor de la salsa y del trópico. El primero nos recuerda al maestro González, a José A. Morales, a Calvo, a Emilio Murillo, a Garzón y Collazos y a los Tolimenses. La segunda a Lucho Bermúdez, a Pérez Prado y a los grandes compositores del vallenato que en mi juventud nos hacían bailar con el merecumbé, el porro, la cumbia y el vallenato, auncuando en Valledupar sostienen que su música es únicamente para oír.El bambuco más ‘sentido’ que sobrevivió a la violencia, a la guerrilla y que va a sobrevivir a las elecciones de hoy, es el romántico, optimista y sencillo ‘Cámbulos y Gualandayes’ que decía así en una de sus estrofas:“Roja bandera en los cámbulos,azul en los gualandayes;unos son conservadores, los otros son liberales.Ambos se pondrán de acuerdosi vienes conmigo a Pandi”.Pandi, muy cercano a Fusagasuga, era (¿es?) un pequeño pueblo ubicado en los límites con la región del Sumapaz; es (¿era?) un pueblo liberal liderado por muchos años por el senador Vargas y luego por su hija Cecilia, enemigos acérrimos de Juan de la Cruz Varela; se atacaron durante años y creo recordar que ambos, Vargas y Varela, fueron asesinados. Y ‘Cámbulos y Gualandayes’ seguía sonando en la voz y el tiple de todo bambuquero y, especialmente, del dúo de Garzón y Collazos.La única época en que la sencilla melodía logró un éxito político fue en 1957 con el Frente Nacional, que no se sí se formó antes o después de la visita de los novios a Pandi, pues entre 1948 y 1957 su fracaso fue notorio.En este orden de ideas hoy, día de la segunda vuelta, ya el bambuco no sirve: los partidos políticos no existen, hay dos extremas derechas una de las cuales (Santos) está aliado con la extrema izquierda de Clara López y el Polo que acabó con Bogotá y que acaudilla Petro -conocido de autos-. ¿Por quién votar?, se pregunta la gente y me lo pregunto yo.Y esta tremenda alternativa me hace pensar en algo que ya no ocurre, pero que sí era común en una época de esta sociedad primitiva: “De qué prefiere morir usted ¿de cáncer o de infarto?” preguntaban los malos chistosos de esta urbe.De hecho ni a mí ni a muchos nos llamaba la atención escoger, pues no había ‘mal menor’ sino la muerte de ambas hipótesis: “¿Pero cuál?”, decían los insistentes encuestadores.Estas elecciones son así: ¿Cáncer o infarto? ¿Voto en blanco o abstención?En el electorado reina la confusión que yo comparto, ¿Qué pasará hoy?Que pasará hoy al analizar la arremetida de ‘Timochenko’ contra Santos y Zuluaga; he llegado a pensar que las Farc, que apoyaron a Santos en la primera vuelta, se han arrepentido de algunos puntos que en su momento enfatizaron y ahora, en reverso, quieren desmejorar la posición del Presidente como motor de la paz, lo cual fortalece a Zuluaga; la conclusión de mi análisis es clara: ahora desean impulsar la candidatura de Zuluaga que, de resultar victoriosa, les permitiría retirarse de los diálogos de La Habana sin tener que continuar negociando dos temas básicos: el narcotráfico y la reparación de las víctimas.

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