Buenos escritos

Marzo 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

No es frecuente encontrar escritos de fondo sobre algún tema ni reportajes inteligentes; en los últimos tiempos, sin embargo, me he topado con unos pocos que me han satisfecho.El primero, que es lo mejor que se ha escrito sobre el retiro de Benedicto XVI, es de Guillermo León Escobar, embajador de verdad verdad y el mejor que Colombia ha tenido en el Vaticano en los últimos años.Confieso que no lo conozco sino por teléfono; en efecto, cuando creé el premio El Espectador que se otorgaba a un buen escrito que el diario publicaba, se planteó el tema de sectas y religiones y por consejo de algún amigo llamé a Roma a Escobar; le conté la historia y le ofrecí enviarle por internet las ponencias que concursaban, y así ocurrió.Es Escobar un teólogo laico, conocedor como el que más de estos temas y me hizo el favor de elaborar el análisis crítico de los concursantes que yo revisé cuidadosamente, junto con otros dos de los jurados.Fue un magnífico trabajo y desde entonces tengo gran respeto por sus opiniones, el cual se ve justificado por el escrito ya mencionado. Afortunadamente pertenece él al catolicismo ilustrado que ansía ver un profundo cambio en casi todos los aspectos de los que indebidamente se ha apropiado la Iglesia Católica.Yo, en calidad de aficionado, he leído y estudiado algo de teología como prerrequisito para optar una clara posición personal respecto de la vida y, sobretodo, de la muerte: El magnífico libro de Julian Barnes, ‘Nada que temer’, que dedicó a mi hija en Cartagena y que recibí de cumpleaños “con carácter devolutivo”; tres volúmenes del padre Boff sobre la teología de la liberación, que me marcaron seriamente; ‘Dios no existe’, de Christopher Hitchens, obra monumental y excelente; ‘Mentiras Fundamentales de la Iglesia Católica’, de Pepe Rodríguez; el ‘Credo’, ‘Existe Dios’ y otro cuyo título se me escapa de Hans Küng; el libro del padre Llano sobre el cual escribí hace un mes y un pequeño tesoro de máximas de Luz María Londoño (‘Viejo es aquel que tuvo la suerte de llegar a la vejez’).Debo insistir, sin embargo, dentro del firme agnosticismo que me es propio, que el artículo de Guillermo León Escobar contiene las pautas básicas que los creyentes, y sobre todo los tibios, encontrarían propicio para acercarse de nuevo a la religión católica.No quiero dejar de pasar el muy serio, excelso y erudito escrito de Vicente Duran Casas S.J. que es -como todo lo que normalmente hacen los jesuitas- un análisis importante del tema.Confieso que nada de todo esto modifica mis convicciones pero mucho de lo que he leído me acerca al Jesús Humano, no al hijo de Dios pues me llenaría de pánico, además de otras cosas, que de existir Cristo-Dios fuese, como es en religión, hijo de Jehová a quien he criticado toda la vida por genocida y figura odiosa, que afortunadamente para los católicos fue reemplazado por Jesucristo, exaltado a Dios por la crucifixión como explica el padre Llano en su gran libro Confesión de fe crítica.***Y algo distinto para terminar.Necesito registrar la desaparición del segundo de los ‘colombianistas’ norteamericanos condecorados por mí como Embajador de Colombia en Washington. Son los profesores Bushnell y Hirschman, dos de las 6 personas homenajeadas durante mi estadía y muy merecidamente.Nunca usé el privilegio de pedir preseas para industriales o exportadores norteamericanos que a muchos diplomáticos han servido para asegurar clientes para sus despachos privados en Colombia.Bonito tema para una investigación.

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