Aniversarios

Septiembre 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

Mes peculiar este: mi tatarabuelo nació hoy hace 200 años, mi hermana María Inés hubiese cumplido 69 el pasado 6, y en la misma fecha hace 59 las turbas conservadoras y la policía uniformada saquearon y quemaron nuestra casa; adicionalmente se conmemoran 183 años del atentado septembrino que cambió la vida de Lorenzo María Lleras.Como lo recordé en una charla en la Biblioteca Museo Carlos Lleras Restrepo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que tuvo lugar con ocasión del centenario del nacimiento de mi padre (abril de 1908), los dos incidentes históricos del mes tienen dos cosas en común pese a que los separan 183 años: Bolívar escapó de los conspiradores saltando por la ventana del Palacio de San Carlos, identificada hoy con pomposa placa laudatoria (de Bolívar, no de los conspiradores) escrita en latín; mi padre salió por la ventana de su escritorio en el segundo piso después de contener el asalto, a bala, por dos horas y escapó de sus potenciales asesinos habiéndose refugiado en la casa de don Ernesto Santamaría, primero, y luego en la Embajada de México, y días después en la de Venezuela, de donde salimos para Estados Unidos con México como destino final.En ambas ocasiones el causante de los disturbios fue un Urdaneta, Rafael en 1828, sostén de la dictadura bolivariana y comandante de las horrendas tropas venezolanas y Roberto, presidente encargado en 1952, que no quiso o no pudo evitar los asaltos y los incendios.Lorenzo María Lleras, quien tenía solamente 17 años, era un seguidor incondicional del general Santander y sintiéndose amenazado por los fusilamientos y otras duras sentencias que recayeron en el más importante de nuestros próceres y de sus amigos, huyó a los Estados Unidos donde vivió hasta que Santander pudo regresar a Colombia en 1832, cuando Lleras lo esperó en Chocontá para darle (en verso) la bienvenida a la capital. Es así como bisabuelo y biznieto huyeron de las dictaduras y llegaron al país del norte, generoso y acogedor.Don Lorenzo se sostuvo vendiendo sus poemas (pésimos) y las traducciones de obras de teatro y libretos de ópera y más tarde educando jóvenes, ya en su Colegio del Espíritu Santo, ya como Rector del Colegio Mayor del Rosario (1843) o como Primer Director de la primera Facultad de Ingeniería de Colombia (1861).Fue fundador de las Sociedades Democráticas que dieron vida al Partido Liberal y que tuvieron su apogeo con la elección de Aquileo Parra (cuyo archivo original e irremplazable fue quemado en nuestra casa). Alrededor de las sociedades contó con el apoyo de sastre Ambriosio López, abuelo (o bisabuelo) de Alfonso López Pumarejo, de quien fuera Ministro de Hacienda el biznieto de Lleras y de gobierno, su nieto Alberto. ¡Mundo pequeño y pueblo pequeño!Don Lorenzo narra la llegada a Colombia de sus futuros padres y su nacimiento, en versos que me he comprometido a no publicar nunca (por malos) pero de los que en esta ocasión transcribiré, avergonzado, una sola estrofa que narra cómo don José Manuel Lleras convenció a su esposa, panameña ella, de viajar a la Nueva Granada a recibir a su hijo: “Ven ‘le dice’ al país de las flores,Donde preside eternal primavera.Ven y nazca la prenda primera. De tan dulces amores allí.Ella calla, i le sigue; i del monte,Las terríficas puntas admira;I al fin, madre de un niño se mira,I esa prenda primera yo fui.”Todos estos versos eran publicados con el patrocinio de unos 200 colombiano ilustres que nunca supe si se arrepintieron algún día; ya daré a conocer algunos nombres.

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