A votar bien

Febrero 09, 2017 - 06:23 p.m. Por: Carlos Lleras de la Fuente

¿Qué entiendo yo por votar bien? Hacerlo contra la corrupción y todos los males que por ocho años de falta de moral, de ética y de principios han contagiado a Colombia como una emanación pestífera que sale de la Casa de Nariño y se riega por todo el país como la capa de petróleo que tanto ha alarmado a los Estados Unidos.Ese voto, por lo tanto, no puede ser por Santos quien es simplemente la continuación de Uribe, ambos falsarios que le rezan a la Virgen de Fátima y al Niño del 20 de julio, mientras atentan contra los cimientos mismos de Colombia a través de sus ataques a la Constitución, a la Corte Suprema de Justicia y a todos los buenos colombianos no beneficiarios del régimen que esperamos el gran rebullón social que saque de la miseria a ocho millones de colombianos y deje de generar utilidades excesivas a los más ricos y a los extranjeros, mientras los pobres (22 millones) apenas sobreviven.En la encrucijada actual hay que escoger entre quien encarna las virtudes que ansiamos encontrar en el gobernante: si el político habilidoso y otras cosillas, en cuya fachada maquillada no creen ni sus amigos, que está más del lado de los políticos corruptos (en quienes confía para ganar el próximo domingo) y que cuenta con conocidos asesores que nos dan enorme desconfianza, o en un candidato nuevo, transparente hasta la ingenuidad, que cuenta con buena parte de la intelectualidad colombiana, aburrida de tanta corrupción y del real fracaso de los ocho años de Uribe en casi todos los aspectos de la vida nacional, de lo cual di unos pocos ejemplos el domingo pasado al desmenuzar los programas de Uribe en 2002 que sólo fueron un engaño que él mismo se encargó de hacer visible al paso de los días.Mockus, como ya lo he dicho, puede no ser un estadista de primera línea pero tal falencia la cubrirá con gente preparada y sana como la que lo rodea; Santos tampoco lo es pero, además, está rodeado de gentes de dudosa procedencia que tratarán de seguir apoderándose de los controles del Estado en beneficio propio, como se ve claramente cuando se lee a diario en los periódicos sobre el fracaso de la contratación estatal, del estado de la salud pública, del poder paramilitarismo y de los parapolíticos que conservan sus mal habidas fortunas o se hacen a nuevas fortunas por enriquecimiento ilícito que nadie investiga.Yo, personalmente, y supongo que otros compatriotas montados en esta ola verde o “saltando al vacío” con los ojos abiertos y con tranquilidad de conciencia, puedo dar fe del pensamiento de las tres generaciones que conforman mi familia y que, tal vez sin excepción, votarán todos (11 ó 12 votos) por Mockus el domingo.A mi edad uno aspira a pasar los últimos años en un país que haya recuperado la decencia, la moral, la ética y los principios y no en uno que se caracterice -como el actual o como sería el de Santos- por su naturaleza tóxica y contaminante.Hay que aportar a lo mejor aspirando únicamente a aquello que beneficie al país y no a los validos de regímenes corruptos.Nota final:Para terminar, un breve comentario que serviría como epitafio al presidente Uribe: mis conocimientos del funcionamiento de la presidencia indican que el Presidente recibe informes diarios del DAS, los haya o no solicitado, y ello incluye las pinchadas respecto de las cuales ha dicho que nunca las ordenó, pero no que dejó de conocer el resultado de éstas, pues los informes del DAS llegan a Palacio todas las tardes a través del Secretario General o del Jefe de la Casa Militar.Por ello, el día que Uribe leyó el primer informe y no dijo nada, abrió la puerta de las pinchadas, pues a buen entendedor pocas palabras bastan y los directores del DAS han sido todos, sus amigos y personas de confianza.

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