Universidad y empresa

Noviembre 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

La polémica desencadenada sobre el futuro de la universidad colombiana por la decisión del gobierno de privatizarla, tiene el defecto de que no ha puesto en cuestión todavía -o con la suficiente claridad- el carácter de empresa de la universidad. Los adversarios de la reforma gubernamental la denuncian, porque al obligar a la universidad pública a autofinanciarse se encarecen sus matrículas hasta tal punto que se le cierra el acceso a la formación y la titulación superior a las clases populares. Y los defensores de la reforma, entre vergonzantes y confusos, no atinan más que a apoyarse en el modelo universitario norteamericano, cuya indudable excelencia académica y científica asocian exclusivamente a su carácter privado. Estos funcionarios pasan por alto, sin embargo, un análisis así sea muy somero del sistema universitario que los deslumbra hasta el enceguecimiento y que les permitiría advertir, en primer lugar, el papel crucial que ese sistema ha tenido y todavía tiene en el ascenso y la conservación de la primacía mundial de los Estados Unidos en los planos económico y político y no sólo científico-técnico. O sea que lo mejor de la universidad norteamericana ha tenido y tiene un compromiso sostenido con el engrandecimiento de su nación al que los dirigentes políticos y económicos de la misma han respondido cuidando la universidad. Y lo han hecho, no sólo por medio de las donaciones de empresarios y fundaciones, sino fundamentalmente por medio de un flujo ininterrumpido de grandes contratos de investigación de carácter estatal que le ha permitido a la universidad norteamericana asumir en las mejores condiciones posibles el carácter de empresa de la ciencia moderna, subrayado por Martin Heidegger en un célebre ensayo.Y ambos aspectos son los que faltan en el proyecto del gobierno y en los cálculos de sus gestores que cuando piensan en la universidad como empresa la están pensando en términos de pura rentabilidad macroeconómica, como si fuera un McDonald’s o los almacenes Éxito, y no como una empresa capaz de asumir el desafío de responderle al país produciendo conocimiento científico-técnico del más alto nivel.Algo que sólo puede garantizar la universidad si es capitalizada, como lo sería la universidad vallecaucana si nuestras autoridades se decidieran a entregarle la gestión medioambiental del Andén Pacífico y los recursos suficientes para convertirlo en su campo privilegiado de investigación.

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