Shigeru Ban

Shigeru Ban

Marzo 28, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Shigeru Ban es un notable arquitecto, con un currículo de obras realizadas en diversos países y no solo en su Japón natal, que, sin embargo, viene de recibir del Premio Pritzker -el Nobel de la arquitectura- sobre todo por su dedicación a resolver el grave problema del alojamiento de las víctimas de las catástrofes naturales que, cada vez en un mayor número y con más intensidad, asolan nuestro planeta. Aunque su más reciente intervención en este campo fue en auxilio de las víctimas de una en la que las causas puramente naturales fueron agravadas por la incuria humana. Me refiero al tsunami que arrasó buena parte del litoral japonés y golpeó con fuerza inaudita la central nuclear de Fukushima, liberando material radiactivo altamente contaminante, que aún sigue filtrándose al mar. Ban ofreció a centenares de sobrevivientes de esta catástrofe, que por semanas se apiñaban en una enorme nave, la posibilidad de recuperar algo de intimidad mediante cubículos distribuidos estratégicamente. Los construyó con el material que es su marca de fábrica: el cartón. Él lo privilegia por su calidez, por su liviandad, por su resistencia y por su facilidad de transporte. Y lo ha empleado en los albergues que ha ofrecido a los damnificados de terremotos en países tan distintos entre si, como son Turquía y Haití. Pero también lo ha utilizado en arquitecturas sofisticadas como la catedral de cartón de Christchurch, en Nueva Zelandia. O el auditorio de L’Aquila, en Italia. O en la curvilínea cubierta en retícula que envuelve como una hermosa carpa al Centro Pompidou de Metz, en Francia.A mi me parece evidente que el jurado de esta edición del Pritzker ha querido, con la elección este año de Ban, enviar un mensaje al mundo de la arquitectura, aunque no solo a él. El jurado ha venido a decirles a los arquitectos, a quienes toman decisiones y a los medios que no se dejen seducir más por la arquitectura espectacular, cuyas imágenes resultan tan deslumbrantes en las revistas especializadas. Y que sin embargo no por eso son menos problemáticas o incluso fraudulentas. Que ya es hora de que presten más atención a los problemas de las mayorías dolientes del planeta. Que son, con indígnante frecuencia, las víctimas preferidas de los terremotos y de los tsunamis. El premio a Ban viene a reforzar la línea trazada con los premios concedidos previamente a Álvaro Siza o a Glenn Murcott.

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