Quimeras

Quimeras

Junio 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Si Borges dijo alguna vez que ser colombiano es ‘un acto de fe’, Wilson Díaz va todavía más lejos y sugiere que si en algo creemos los colombianos es en las quimeras. No importa que con frecuencia demostremos la mezquindad de nuestro egoísmo y una recurrente incapacidad de ver más allá de nuestras narices. Nada, ninguna llamada de atención, ninguna de las pruebas a las que nos somete una realidad ciertamente hostil, por más dura que sea, parece capaz de curarnos de la tendencia a fantasear y a construir castillos en el aire. Sólo que no nos damos cuenta de cuan ilusos somos hasta que llega un artista como Wilson Díaz y monta una exposición -que se llama justamente Quimeras - y nos pone delante de los ojos los resultados de nuestra desbordada fantasía. No de todas desde luego, porque una enciclopedia de las mismas ocuparía no se sabe cuántos volúmenes. No. Él se limita a hacer una cala en algunos capítulos de la misma. La pieza que ciertamente domina la exposición es una gran estantería en la que aparecen centenares de carátulas de discos impresos en las últimas décadas del siglo pasado, que dan fe no sólo de la pasión coleccionista del propio Díaz, sino de su convencimiento de que los contenidos de esos discos son unos documentos que permiten conocer la turbulenta historia del país, mejor que los documentos que se consideran históricos sólo porque están escritos. Son discos editados por una amplia gama de instituciones oficiales y empresas privadas, e incluso por grupos al margen de la ley, cuyos contenidos remiten tanto al narcotráfico, la guerrilla, la violencia urbana o a la corrupción, como a los deseos de pintar una Colombia maravillosa y completamente satisfecha consigo misma. El retrato pintado de un soldado de cuerpo entero y en traje de fatiga es el contrapunto de la estantería.La otra parte de Quimera la conforman cuatro micros relatos. El primero referido a un comic editado por el Ejército colombiano. El siguiente es la historia de un músico al margen de la ley. El tercero es sobre una casa disquera en manos de un narco. Y el último, sobre un paro cívico.La exposición se inaugura esta tarde en un espacio gestionado por el colectivo John Doe y situado en la antigua sede del Sisbén. En el curso de la misma, Wilson hará una performance que en realidad es un recital de DJ en el que cantará mientras manipula en un tornamesa discos de vinilo de 45 y 78 RPM.

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