Presos políticos

Presos políticos

Febrero 22, 2018 - 11:45 p.m. Por: Carlos Jiménez

El lenguaje es sublimación de la experiencia humana y por eso no sorprende que las luchas políticas se manifiesten como luchas por la palabra. Y en contra y a favor de ciertas palabras. Como ocurre ahora en España, donde la actual lucha entre los secesionistas catalanes y los unionistas españoles adquiere el carácter de una disputa muy enconada por ciertas palabras. En especial la que se da en torno a cómo calificar a los dirigentes políticos catalanes actualmente encarcelados. El gobierno se niega a calificarlos como presos políticos a pesar de que han sido acusados y encausados por los delitos de rebelión y sedición que, como cualquiera sabe aunque no sepa sino eso, son delitos políticos. No atentan contra la vida, los bienes o la honra de nadie en particular sino contra el Estado mismo, cuya existencia o integridad se desafía o se cuestiona radicalmente. Esta negativa es compartida por la abrumadora mayoría de los medios favorables al gobierno, que incluso dan cabida y crédito a la tesis de que en España no existen presos políticos sino políticos presos.

De allí que no sorprenda la decisión adoptada por los directivos de Arco -la feria de arte internacional de Madrid- de censurar una obra de Santiago Sierra, titulada precisamente ‘Presos políticos’. Consiste en 24 fotografías en blanco y negro de mediano formato que son otros tantos retratos de los 24 presos políticos que según este artista hay actualmente en España. Retratos en los que el rostro del retratado aparece pixelado, al igual que aparecen habitualmente pixelados en la prensa los rostros de agentes de las fuerzas de seguridad del Estado o de agresores o víctimas menores de edad para dificultar su identificación.

Cada uno de ellos está acompañado además de su correspondiente pie de foto, que incluye el nombre del preso y se describe el delito del que se le acusa. Los más destacados por los medios son los nombres de Oriol Junqueras -exvicepresidente de Cataluña– y de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de la Asamblea Nacional Catalana y de Ómnium Cultural respectivamente. Y se comprende: están en el ojo del huracán. Lo que no se comprende es el porqué de la terca negativa de gobierno español a reconocer que efectivamente existen presos políticos en España. Es como si quisieran dar la razón al poeta Eliot quién afirmó que los hombres no podemos aceptar más que pequeñas dosis de realidad.

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