Por fin

Mayo 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Washington ha tardado demasiado pero por fin lo ha hecho. Encabezado ahora por el presidente Obama, el gobierno que durante décadas se distinguió por negar lo que aún hoy intenta dulcificar con la expresión “cambio climático”, ha terminado aceptando su existencia. Lo ha hecho mediante un informe de la Presidencia titulado Evaluación Nacional del Clima, que fue presentado esta misma semana a la prensa por John Holdren -asesor de Obama para asuntos de ciencia y tecnología. Y que, según el propio Holdren, “es la llamada más clara y contundente realizada hasta la fecha, porque señala la necesidad de tomar acciones urgentes para combatir las amenazas del cambio climático para los americanos”. Cierto, ya en la pasada campaña electoral Obama ventiló el tema y prometió tomar medidas para remediar o por lo menos paliar el grave problema de la emisión incontrolada de gases de efecto invernadero por parte de la primera potencia industrial del planeta. Pero han sido las catastróficas consecuencias que está acarreando el calentamiento global en los Estados Unidos de América lo que, en definitiva, ha empujado a su gobierno a desistir de cualquier intento de seguir negando la evidencia. Los graves incendios forestales en California, las intensas nevadas en la Costa Este y el encadenamiento de devastadores tornados en el Medio Oeste, junto con la persistente sequía en sus praderas legendarias y los huracanes cada vez más arrolladoras del Golfo de México, han hecho sufrir al pueblo americano en carne propia los desastres que trae consigo eso que la comunidad científica mundial ha calificado con precisión de “calentamiento global”. La Evaluación mencionada lo detalla: la temperatura promedio de la Tierra ha subido un 1,1ºC en el último siglo y subirá entre 1,1º y 2,2ºC en las próximas décadas por efecto solo de los gases de efecto invernadero que ya están en la atmósfera. Y pronostica: esa temperatura, al final del Siglo XXI, subirá 2,7ºC más si se toman de inmediato medidas para regular dichas emisiones y hasta 5,5ºC si no se adopta ninguna. ¡El horror! Y mientras todo esto pasa nosotros seguimos consintiendo por codicia, desidia o simple ineptitud de nuestros gobernantes que cada mes se tale en la selva del Andén Pacífico, el equivalente al área urbana de Cali. A pesar de que esa selva es nuestro pulmón y uno de los pulmones irremplazables del planeta. No tenemos perdón.

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