Pecados ‘capitales’

Pecados ‘capitales’

Mayo 02, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

1. Pecados ‘capitales’. Entre muchas mediciones, una sociedad puede calibrarse según la capacidad y voluntad de formar capital físico, capital natural, capital social y capital humano. En una apretada síntesis, podríamos afirmar que allí se comprende todo. Capital físico: recursos financieros e infraestructura. Capital natural: medio ambiente y sus correlaciones con las demás formas de capital. Capital humano: el que apunta a la persona individualmente y a su entorno inmediato: salud, educación, vivienda, empleo. Capital social: niveles de confianza, relacionamiento (social), participación conjunta y colectiva, tejido social, solidaridad y convivencia. En el Valle del Cauca han sido proverbiales (casi estructurales) la insolidaridad y falta de cohesión: ¿Razón? ¿Soberbia? ¿Avaricia? ¿Ira? ¿Gula? ¿Pereza? Hubo recientemente en Cali un ejercicio diagnóstico en la materia al que no pude asistir pero lo que ha trascendido es confirmatorio y muy preocupante. Por fortuna, en Cali las cosas mejoran ostensiblemente merced a una nueva Administración Municipal que, al cumplir sus primeros cien días, nos infunde esperanza.2. Sin ‘alma regional’. Lo dice todo el mundo: lo que ocurre en el Valle obedece a cuestiones muy de fondo y, por ello, no son coyunturales sino configurativas. ¿Dónde está el fondo del fondo? No hemos estructurado un ‘alma regional’ que nos identifique, que nos dé orgullo, que nos diferencie y distinga: un imaginario colectivo que nos permita no sólo coexistir (estar unos junto a otros como lo están los irracionales) sino convivir (unirnos en consciente solidaridad). Eso nos ha llevado a una muy baja participación social y política. El razonamiento de muchos dirigentes es el siguiente: como en política todo está podrido, que la coja y se unte el que quiera y el que pueda.Recuerdo que de Argentina, que llegó a ser séptima nación del orbe, se decía que la mató la falta de un ‘alma nacional’. Una nación muy culta y rica con una paradojal política subdesarrrollada. Las elites despreciaron lo público: de la política sucia no vamos a contaminarnos, que la cojan los que quieran. Y la cogieron los que quisieron en dirección al abismo: quedó un cuerpo sin alma, sin ‘alma nacional’. Cualquier parecido con el Valle…3. Insolidaridad en todo. Lo más grave en nuestro medio es la insolidaridad en todas sus manifestaciones y ello redunda en que los liderazgos (especialmente el liderazgo colectivo) desaparecen. Sólo se ven brillar, aisladas, algunas figuras. Consecuencia: como no hemos formado capital social, ¿quién nos mira bien en el concierto regional? Peor aún: ¿Quién, en el ámbito nacional, admite que existimos siendo, como somos, la región más rica del país? No tenemos directores de orquesta que armonicen nuestro canto, nuestro lamento, nuestro grito. No se observa, pues, la voz cantante que nos permita configurar un ‘alma regional’.4. Dos noticias. Tenemos dos noticias para celebrar: el nombramiento de Federico Renjifo Vélez (¡Cómo recordamos a sus padres, Marino y Amparo!), como ministro de la política. Y que ello ocurra cuando nos aprontamos para unas nuevas elecciones que obligan a escoger al mejor gobernador: ¡Fuera pecados capitales de soberbia, avaricia, ira, gula, envidia y pereza! Tenemos que unirnos para elegir un gobernador coherente con los inmensos privilegios naturales del terruño. Las cosas no pueden continuar con la ligereza e inmadurez con que han venido ocurriendo. En Cali tuvimos dolorosas experiencias durante lustros pero, por fortuna, comenzamos a rectificar. Rectifiquemos también en el Departamento con criterio de unidad, de solidaridad, de seriedad, anteponiendo el interés colectivo a cualquier forma de mezquinos particularismos personales, grupistas o partidistas. Ya que se presenta la coyuntura, es ya o ya. Como pudimos hacerlo en octubre para Cali.

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