Nómadas y sedentarios

Febrero 03, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Hay muchas clases de arquitectos, pero la clasificación que hoy me resulta más útil es la que distingue entre los arquitectos sedentarios y los arquitectos nómadas. En la primera ocupa un lugar muy destacado entre nosotros, Benjamín Barney, cuya notable obra, tanto teórica como práctica, se debe enteramente al arraigo. Al arraigo en las tierras vallecaucanas, en su topografía, su clima y sus gentes, en las tradiciones culturales fraguadas durante la Colonia y la República, en los prototipos de su arquitectura doméstica, que vienen de muy lejos, del domus romano y -por último, pero no por eso menos importante- en la tratadística clásica encarnada ejemplarmente por Vitrubio. La verdad es que para él parece escrita la sentencia de Eugenio d´Ors que vela desde una pétrea estela la Puerta de Velázquez del Museo del Prado: “Lo que no es tradición es plagio”. Aunque no es menos cierto que para Barney la tradición, sólo puede vivir si se la renueva. Tal y como lo ha hecho espléndidamente en su casa, la Casa de la Queja, emplazada en medio del barrio de San Antonio de Cali. Entre los nómadas se cuentan en cambio Diego Barajas y Camilo García, los integrantes del proyecto Husos y los autores de la Casa de las Mariposas situada en el barrio de San Fernando. Ellos son nómadas tanto por su formación cosmopolita -que incluye la Universidad de los Andes, el Berlage Institute de Rotterdam y la Universidad Europea de Madrid- como por la naturaleza de sus investigaciones y de su práctica profesional. Ellos son los nómadas de la arquitectura que interpretan, en el doble sentido del término, el nomadismo contemporáneo: el de los flujos de emigrantes y el de los navegantes y surferos de la red. La Casa de las Mariposas podría ser el emblema de lo que hacen porque junta la imagen ingrávida del vuelo de la mariposa y la realidad del funcionamiento online de la empresa que allí tiene sede. Su investigación sobre los locutorios públicos de Rotterdam les permitió conocer de cerca la estructura espacial inédita generada por la yuxtaposición de la emigración del archipiélago de Cabo Verde con la comunicación reticular generada por dichos locutorios. Y ahora mismo están embarcados en el proyecto Cotidianidades doméstico productivas en Madrid en el que investigan las conductas de la heterogénea multitud de los autónomos que trabajan donde viven gracias al Internet. Y a la insólita ubicuidad del mercado que él mismo ha potenciado.

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