Los indios hablan

Septiembre 02, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Y no es que no hayan hablado antes, es que hasta hace muy poco nos negábamos a escucharlos, convencidos de una superioridad innata o adquirida de la que ya nadie más podrá vanagloriarse en un mundo que asiste al ocaso inapelable del imperio americano y de la presunción de superioridad absoluta de la civilización occidental, que hoy ya no es más que una entre otras. Ya va siendo hora entonces de que reconozcamos a los indios como nuestros iguales y de que prestemos atención a lo que dicen, que no es nada folclórico, ingenuo o baladí, como lo ha demostrado claramente la celebración exitosa la semana pasada de la I Cumbre Regional Amazónica de los pueblos originarios de la Amazonia, de la que di noticia en mi anterior columna. Su realización, sus debates y conclusiones demuestran no sólo una capacidad de organización y una madurez de pensamiento que contrasta clamorosamente con las actitudes rutinarias y la pobreza de ánimo y de ideas con las que solemos abordar entre nosotros temas tan cruciales como los que se abordaron en la cumbre de Manaos. Allí se pensó en la selva, con un sentido de responsabilidad ante la salud del planeta y de las generaciones venideras del que carecen casi que completamente los burócratas oficiales y los infatuados economistas que dan alegremente su visto bueno a los planes devastadores de las compañías madereras y de las multinacionales mineras. Qué contraste entre la venal mediocridad de esos irritantes personajillos y la amplitud de miras y la generosidad con la que los representantes de los pueblos amazónicos abordaron y decidieron sobre asuntos vitales para la conservación del más formidable ecosistema del planeta. El mismo que es su hogar, su medio de vida, el ámbito inigualable donde despliegan su sabiduría, su arte y su cultura. Pero no nos confundamos: la cumbre no se limitó a celebrar la selva y a enorgullecerse de una relación equilibrada con ella. También se ocupó de problemas tan prácticos como el de la titularización de los territorios ancestrales, la actitud ante el programa REDD+, la defensa de la propiedad intelectual de “los conocimientos ancestrales” y de los “recursos genéticos” existentes en sus selvas que no deberían utilizarse sin el conocimiento libre e informado de las comunidades concernidas y sin su participación en los beneficios generados por la utilización de los mismos. Incluso decidieron crear la Red de Comunicación Amazónica. ¡Chapeau¡

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