Los gestos de Santos

Septiembre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

El presidente Santos ha hecho dos gestos políticos que tendríamos que aprovechar los vallecaucanos en beneficio del proyecto estratégico de convertir el Anden Pacífico en nuestra mayor riqueza, en la más duradera y fecunda, la única que nos va a permitir saldar cuentas con la maldita tara depredadora que nos legó la colonia y que tanto nos está costando. El primero de esos gestos fue el de recibir el reconocimiento de su cargo de manos de las tribus de arhuacos, koguis, wiwas y karikamos que pueblan la Sierra Nevada de Santa Marta, horas antes de que en Bogotá fuese investido oficialmente como presidente de la República por el presidente del Senado. Cierto, en sentido estricto fue un gesto puramente simbólico, pero eso no le quita nada de su importancia política al hecho de que, por primera vez en nuestra historia, un presidente de Colombia reconoce que la bendición de los líderes espirituales de los pueblos indios que sobrevivieron a la conquista, la evangelización y la colonia es tan importante como su consagración por el voto popular y las leyes de la república. Los vallecaucanos podemos, por lo demás, ponernos a la altura del gesto de Santos si aceptamos que el diseño y la aplicación de cualquier estrategia que pretenda el aprovechamiento sostenible de ese inagotable emporio de la biodiversidad que es el Andén Pacífico, pase por un gran pacto de beneficio mutuo con los pueblos indios que desde tiempos inmemoriales habitan esas selvas y que por lo mismo tienen tanto que enseñarnos sobre las múltiples formas de aprovecharse de ella sin ponerlas en peligro. Y nos pueden enseñar todavía más, si es que por fin decidimos corregir el feroz individualismo del “sálvese quien pueda” -que corrompe nuestra cultura y que tanto contribuye a la degradación de nuestra vida- y lo sustituimos por nuevas formas de vida y pensamiento solidarios. El otro gesto de Santos fue el de ordenar a su embajador ante la ONU que votase a favor de la resolución presentada por Bolivia que consagra el derecho al agua como un derecho humano fundamental, que como tal debe ser respetado por todos los gobiernos del mundo, incluido el nuestro. Los vallecaucanos podemos valernos de ese voto para exigir que se respete el estatuto de reserva natural del Andén Pacífico por lo que tiene de fuente inagotable del agua que todos necesitamos. Y para motivar nuestro rechazo a cualquier proyecto que afecte su integridad.

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