Llinás en Cali

Mayo 24, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Es la mejor noticia que he recibido en mucho tiempo: Roberto Llinás en Cali. Y no para una simple conferencia, como la que ofreció hace un par de semanas en el Icesi, sino para firmar un contrato de colaboración con la empresa Tecnoquímicas para industrializar y comercializar los resultados de sus investigaciones sobre el agua. Tan avanzadas que, moviéndose en el ámbito puntero de la nanotecnología, permiten convertir el agua nuestra de cada día en una panacea capaz de ofrecer “una cura a casi cualquier tipo de enfermedades degenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson”, según informó en su día este mismo diario. O para decirlo en las propias palabras de quién es probablemente el más importante científico colombiano vivo: las nanoburbujas de agua “no son un antibiótico, no son vitaminas ni hormonas, son algo completamente nuevo”. Ojalá todos los días tuviéramos noticias como estas y no las de la interminable corrupción de los agentes públicos por los privados o las que alimentan los debates igualmente interminables sobre movilidad y transporte público, tan ligados desgraciadamente a dicha corrupción. Pero no las tendremos con la frecuencia que deberíamos tenerlas, mientras nuestros alcaldes y gobernadoras sigan presos de esa estrechez de miras de recaudadores de impuestos y de inspectores de policía que les impiden imaginar siquiera los planes de desarrollo estratégico que permitirían que una ciudad de dos millones largos de habitantes introducirse de verdad en la sociedad del conocimiento y la información. A lo que más llegan, cuando llegan, es a recibir con bombo y platillo a unos inversionistas extranjeros que vienen con muchas más ganas de explotar nuestra mano de obra barata y las extraordinarias facilidades que nuestra legislación concede a los ‘capitales golondrinas’, que de financiar la investigación científica o la auténtica innovación tecnológica. Que es lo que, en cambio, pretende la alianza entre el Llinás y Tecnoquímicas, por lo que he entendido.El doctor Llinás ha realizado sus investigaciones sobre las nanoburbujas en los laboratorios Ravelesio, cuya situación en Tacoma, una ciudad del Estado de Washington muy cercana al Olympic National Park, me trae a la memoria la batalla política que enfrentó a los dos Roosevelt, Teddy y F. D, con quienes querían reducir a leña y madera su extraordinaria biodiversidad. Al final la ganaron los Roosevelt, nosotros en cambio la seguimos perdiendo.

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