José Antonio Ocampo

Diciembre 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Es quizás nuestro mejor cerebro. El vallecaucano que más lejos ha ido tanto en la academia y la investigación científica como en la jerarquía de cargos políticos y administrativos de rango nacional e internacional. Ministro en los gobiernos de Ernesto Samper y César Gaviria, Secretario Ejecutivo de la Cepal, Secretario Adjunto Asuntos Económicos y Sociales de la ONU encabezada por Kofi Amán, doctor en economía por la Universidad de Yale, autor de numerosos libros y artículos, profesor invitado en las mejores universidades y actualmente profesor de la Universidad de Columbia en Nueva York.Pero no cito aquí su nombre sólo para rendirle un merecido tributo a su excelencia intelectual sino para candidatizarlo como el primer director de esa Corporación del Andén Pacífico, cuya formación vengo reclamando desde hace tanto y que sería la encargada de conservar y gestionar el riquísimo ecosistema del litoral que comparten Chocó, Valle, Cauca y Nariño. Yo no le he consultado esta propuesta, pero si la hago pública es porque considero muy probable su aceptación de una propuesta como la de hacerse cargo de una corporación pública que supone la puesta en práctica de su acendrada convicción de que el capitalismo no puede funcionar sin “una buena dosis de intervención estatal”. La Corporación bajo su mando garantizaría esa saludable intervención estatal en la gestión medioambiental sostenible del ecosistema del litoral Pacífico, que saldría al paso del despiadado afán de lucro de las multinacionales madereras que hoy lo están transformando aceleradamente en un erial. Para nuestra desgracia y la del planeta. Doy por descontado que Ocampo Gaviria entendería la importancia estratégica de la Corporación y estoy igualmente convencido que su extraordinario conocimiento de la economía y de las finanzas mundiales le impediría ser otra víctima del discurso de quienes, al mando del Departamento de Planeación Nacional, profesan la creencia supersticiosa de que la única manera de captar nuevos capitales consiste en ofrecerle a los inversionistas internacionales ventajas salvajes. Si algo caracteriza a la crisis mundial en curso es la magnitud de los capitales que se están destruyendo, porque no encuentran dónde emplearse productivamente. Y yo confío plenamente en la capacidad de Ocampo Gaviria de encontrar los métodos y las vías de canalizar esos capitales hacia un proyecto con tanto futuro como es la Corporación del Andén Pacífico.

VER COMENTARIOS
Columnistas