¡Indignante!

Diciembre 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

El próximo martes está previsto el viaje del presidente Santos a Lima, con el fin de participar en las sesiones finales de la COP 20 -la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático-, que desde el comienzo de esta semana se ha estado celebrando en la capital peruana. Obviamente no sé si va a atreverse a hablar en la asamblea general y menos qué va a decir pero lo que sí es que diga lo que diga difícilmente podrá ocultar que Colombia hace poco o nada para contribuir a reducir la grave amenaza para la vida en el planeta que supone el avance galopante del calentamiento global. Al ritmo que llevamos, en el 2050 alcanzaremos esos 4º de incremento del promedio anual de calor que convertirán a la Tierra en un horno invivible. Corrijo. No es que no hagamos nada: por el contrario, hacemos todo lo posible por acentuar ese incremento infernal, con las talas salvajes de bosques y selvas, la destrucción de los páramos y los humedales, la flexibilización de las normas medioambientales y/o el debilitamiento de los mecanismos de control de las mismas y la fatídica complicidad con la que permitimos a las multinacionales evadir o minimizar el pago de los daños causados al medio ambiente. Eso para no hablar de las políticas de estímulo al uso contaminante de los vehículos privados en nuestras ciudades y en el resto del país que supone el lamentable estado de los transportes públicos, fruto de una deliberada desidia oficial. Santos se enorgullece de la consigna que califica de potente ‘locomotora’ del progreso a la gran minería, pasando por alto que el transporte férreo en el país está peor que nunca, como lo demuestra no solo la incapacidad manifiesta de construir metros, tranvías y trenes de cercanía en Bogotá, Cali o Barranquilla sino por el hecho de que líneas férreas de tanta importancia estratégica como la que debería unir a Barranquilla y Cartagena con Buenaventura y Cali y hoy no pasa de ser el sueño de unos cuantos ilusos.Por equivocarnos hasta nos hemos equivocado en tomar en serio la existencia de un Fondo Verde, dotado con 9.300 millones de dólares, al que el Gobierno Nacional ya tendría que haber presentado por lo menos proyectos de conservación de nuestras selvas, auténticos pulmones del Planeta. Quizás el Gobierno está esperando que alguna multinacional solicite a ese fondo financiación para el proyecto ‘verde’ de cambiar la selva por cultivos de soya. ¡Indignante!

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