Expedición Malaespina

Julio 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Si hay algún acontecimiento histórico del cual los vallecaucanos podamos extraer hoy lecciones útiles, ese es el representado por la expedición Malaespina, que tanto enseña sobre las ruinosas consecuencias de despreciar el conocimiento científico-técnico y sobrevalorar el oro. El nombre de la expedición es el de Alejandro Malaespina, el naturalista italiano que convenció a Carlos III de armar la flotilla más insólita entre todas las que zarparon de puertos peninsulares durante los cuatro siglos que duró el imperio español en América. Con decir que fue una expedición con fines científicos está dicho todo. Aquí los galeones españoles venían a traer productos manufacturados en Holanda, Francia o Inglaterra y a llevarse el oro. Y sólo el empeño y la terquedad de Malaespina logró vencer las reticencias de una monarquía auto satisfecha con un régimen colonial al que las ganancias fáciles obtenidas por medio de la brutalidad de la esclavitud y la servidumbre la disuadían de emprender el camino del desarrollo científico-técnico que ya había emprendido Inglaterra y que hoy más que nunca caracteriza al capitalismo avanzado. La expedición rodeó el Cabo de Hornos, bordeó las costas de América hasta Alaska, cruzó luego el Pacífico hasta Filipinas y Nueva Zelanda y regresó a la península 5 años después, con dos tesoros a bordo. El primero, una cantidad de oro equivalente al 20% del tesoro real de la época y, el segundo, una enorme información científica sobre el Pacífico y la flora, la fauna y la geografía de la América española que igualaba o sobrepasaba a la que obtendría después Humboldt, tan celebrada. El rey se quedó con el oro, metió en la cárcel a Malaespina por subversivo y abandonó en almacenes innominados un tesoro de información científica que a España le sirvió de poco o nada. Habrían de pasar dos siglos largos y verdaderos cataclismos políticos y sociales para que el reino de España se decidiera por fin a enmendar ese monumental error histórico. El 14 de este mismo mes atracó en Cartagena la nueva expedición Malaespina, después de 7 meses de circunvalar al mundo y reunir una información sobre los océanos y la vida marina, que según Carlos Duarte -su director científico- permitirá durante bastantes años el trabajo intenso y productivo de muchos investigadores científicos en los campos de la oceanografía y la biotecnología. ¿Para cuándo nuestra expedición Malaespina al Andén Pacífico?

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