Elogio del aguacate

Elogio del aguacate

Abril 05, 2018 - 11:45 p.m. Por: Carlos Jiménez

La polémica desatada a raíz de la afirmación de Gustavo Petro de que el aguacate genera más riqueza que el petróleo, ha desnudado el pensamiento de los gobernantes que han arruinado a la agricultura del país so pretexto de esa ‘libertad de mercado’, de esa incontrolada apertura al mercado mundial, a la que hoy está renunciando su principal defensor, Estados Unidos de América, preocupado por el creciente desmantelamiento del formidable poderío industrial que durante el Siglo XX le garantizó el primer lugar entre las economías del Planeta.

Con los dichosos tratados de libre comercio no solo desmantelamos buena parte de la industria que conseguimos poner en pie durante la primera mitad del siglo pasado sino que, como ya dije, arruinamos a nuestra agricultura hasta el punto de que buena parte de las papas que comemos las importamos de Kansas. Menos mal que los cultivos de aguacate no han prosperado ni siquiera en Hawai, que yo sepa, por lo que todavía podemos disfrutar de los que producimos. Y que tengamos por lo tanto un plante, como suele decirse, para producir muchos más y no porque vayan a valer más que el petróleo sino porque su cultivo podrá fortalecer una estrategia de recuperación de nuestra agricultura que pase por potenciar su deseable diversificación.

Porque si es cierto que las finanzas de este país dependen ahora en una medida muy importante de la exportación de petróleo no es menos cierto que en un pasado no tan remoto dependió de las exportaciones de café, revelando en ambos escenarios lo peligroso que es confiar la suerte del país al éxito o el fracaso de un solo producto. O sea que si hay que recuperar la economía agraria -como propone con tanto entusiasmo Petro- esta recuperación debe pasar por la superación del mono cultivo y el estímulo a la diversificación.

En el Valle esta política significa reemplazar el mono cultivo de la caña por un amplio abanico de cultivos de frutas, tal y como propuse en esta misma columna muchos meses antes de que se iniciara la actual campaña electoral. En el futuro es mejor un Valle frutal que uno cañero, un Valle donde se cultiven y se industrialicen muchas variedades de frutas, incluido desde luego el maravilloso aguacate, en granjas y en cooperativas que respeten el medio ambiente y generen más empleo del que son capaces de generar los cultivos de caña. Y que complemente el procesamiento industrial de sus productos.

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