El museo de Nouvel

opinion: El museo de Nouvel

Es probablemente el museo más nuevo de París y podría sin embargo...

El museo de Nouvel

Mayo 20, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Jiménez

Es probablemente el museo más nuevo de París y podría sin embargo decirse que es el más antiguo. Sus apenas 10 años de existencia recién cumplidos son muy pocos si se comparan con los dos largos siglos de vida del imponente Louvre e incluso son pocos frente a los casi cuarenta del innovador Centro Pompidou. Y sin embargo es también el museo más antiguo porque la mayoría de las impresionantes colecciones que posee y exhibe se remiten a una época que no es que sea anterior al Antiguo Egipto y la Asiria legendaria sino que está, o hasta hace muy poco, estaba fuera de la historia. En la prehistoria para ser precisos. La época de los pueblos sin historia, o porque ellos mismos no la escribieron, o porque la historia universal, la historia escrita con mayúsculas por Occidente, los excluyó o los mantuvo hasta hace muy poco al margen. Me refiero al Museo de las Artes Primeras, más conocido como el del Quai de Brandly, que está situado sobre el margen izquierdo del Sena, a escasos doscientos metros de la gran explanada de la Torre Eiffel. Su sede es obra de Jean Nouvel, uno de los pocos arquitectos franceses incluidos en la deslumbrante constelación de estrellas internacionales de la arquitectura que acaparan la atención de los medios en el mundo entero y que gracias a la extraordinaria publicidad así obtenida, se han ganado el derecho a diseñar y construir proyectos fuera de serie en las cuatro esquinas del planeta.La sede de este museo no desmerece sin embargo la fama de su autor. De hecho a mí me parece una de sus mejores obras y sin duda el mejor de los museos que ha proyectado. Y por tres razones principales. La primera es la sabiduría con la que se inserta en el contexto proponiéndose como un jardín, más inglés que británico, que prolonga la exuberancia vegetal que rodea al Sena sin ofender para nada la armonía de la edilicia decimonónica en la que encaja. La segunda es la audacia sin estridencias de la composición del edificio propiamente dicho, que consiste en un juego de cubos de acero de vivos colores articulados por un larguísimo cuerpo horizontal. Y la tercera es la decisión sin fisuras con la que Nouvel ha convertido la visita de las salas de exposiciones donde se exponen las ‘artes primeras’ de África, América, Asia y Oceanía en un apasionante recorrido por unos espacios en cuyo carácter se dan cita la gruta y la jungla.

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